
Moverse en el ámbito periodístico, implica horarios incómodos, es una tarea que tiene varios eslabones desde el acopio de la información base que queda impresa en un papel y se distribuye a la población, elaborar un diario es una labor compleja en la que se depende de una serie de factores que deben estar debidamente coordinados para que los resultados sean los esperados.
Se dice que la edición impresa está llegando a su final aunque los diarios más prestigiosos y con mayor tiraje del mundo, aún salen físicamente a las calles y llegan a las manos de miles de lectores. Hace unos años la destacada revista americana Newsweek decidió apostar por la edición digital y dejó de publicar su edición en físico… pasaron algunos meses y sus directivos tuvieron que dar algunos pasos hacia atrás porque comercialmente sus ingresos comenzaron a decaer peligrosamente, por lo que se vieron obligados a imprimirla nuevamente. Se conoce que el reconocido matutino The Washington Post igualmente saldría de circulación apostando únicamente al internet y las redes sociales considerando que en el «primer mundo» la influencia de operar «on line» es enorme, hasta se pagan los servicios e impuestos por internet, el grado de penetración de este servicio es gigantesco, hasta películas se ven a través de este medio y lo más importante, el uso de nuevas tecnologías permite el acceso a nuevas generaciones no acostumbradas a comprar un periódico en la calle o en el quiosco de la esquina, esas generaciones del «smartphone» y la «tablet», aquellos que aprendieron a recoger datos y distribuirlos de esta manera, aquellos que no están tan acostumbrados a escribir sus notas o apuntes con una lapicera y en un papel. Debemos entender que tratándose de semejante empresa mediática, se habrán realizado los estudios suficientes para atreverse a dar este paso, aunque el peso de la palabra escrita, impresa, radica justamente en el carácter de documento que representa e incluso la referencia histórica en que puede constituirse. La digitalización un medio «escrito» puede ser llevarlo a la inmediatez y volatilidad de otro medios respetables como la radio y la televisión, que informan seriamente y con el peso específico suficiente, pero que no han podido reproducir el efecto contundente de un titular en primera plana.
Consideramos que los diarios impresos tienen todavía unos buenos años por delante pero comprendiendo que deben caminar al mismo ritmo de lo digital, edición que cada vez es más visitada y tomada en cuenta en especial, por esa nueva generación a la que ya aludimos, que cada vez está más apegada a una pantalla que a una hoja de papel, a escribir con los dedos que con una bolígrafo, son los avances de la tecnología que amenazan con seguir devorando lo tradicional. Mientras tanto, sí es posible pensar en una elegante combinación entre lo plasmado en un papel y lo que flota en el ciberespacio.

