InicioMundoLos bomberos forestales están muriendo por inhalar humo tóxico

Los bomberos forestales están muriendo por inhalar humo tóxico

El humo de los incendios forestales que arrasaron Los Ángeles en enero olía a plástico y era tan denso que ocultaba el océano. Los bomberos que combatieron el fuego desarrollaron migrañas instantáneas, tosieron una sustancia viscosa negra y cayeron de rodillas, vomitando y con mareos.

Siete meses después, algunos todavía se despiertan sobresaltados por ataques de sibilancias en mitad de la noche. Uno sufrió un daño tan severo en las cuerdas vocales que su hijo dice que suena como un supervillano. Otro solía correr 1,6 kilómetros en seis minutos y ahora tiene dificultades para simplemente correr.

Fernando Allende, de 33 años, cuyo equipo del Servicio Forestal de los Estados Unidos fue de los primeros en llegar, pensaba que se recuperaría de su persistente tos. Pero en junio, mientras combatía otro incendio, de repente no pudo respirar. En el hospital, los médicos descubrieron coágulos de sangre en los pulmones y una masa que le oprimía el corazón. Le dieron un diagnóstico que suele darse en personas mucho mayores: linfoma no Hodgkin, un cáncer agresivo.

Sería impensable que los bomberos urbanos —esos iconos estadounidenses que ocupan un lugar preponderante en el imaginario público— entraran en un edificio en llamas sin usar una mascarilla. Pero en todo el país, decenas de miles de personas que combaten los incendios forestales pasan semanas trabajando entre humo tóxico y ceniza llevando solo un pañuelo de tela, o nada en absoluto.

Antes, los equipos de bomberos forestales eran trabajadores estacionales que alternaban los despliegues con otros trabajos. Es posible que solo sufrieran unos pocos días de humo intenso al año y que tuvieran el invierno y la primavera para recuperarse. Ahora, a medida que aumenta la sequía y el calor extremo en Estados Unidos, los incendios forestales empiezan antes, arden durante más tiempo y se extienden más. Los bomberos suelen trabajar casi todo el año.

Y muchos de ellos se están enfermando mucho.

En algunos casos, les cuesta subir un tramo de escaleras después de pasar temporadas envueltos en humo. Otros han quedado permanentemente discapacitados tras respirar penachos concentrados de ceniza, hongos o roble venenoso. Están contrayendo cáncer a los 20 años, desarrollando enfermedades cardiacas a los 30, y esperando trasplantes de pulmón a los 40.

“He estado en ocho de los 10 mayores incendios de la historia de California. Ahora no puedo ni empujar un carrito de la compra sin que me duela el pecho”, dijo Brian Wangerin, antiguo jefe de cuadrilla que luchó contra los incendios forestales durante una década, hasta que los problemas cardíacos lo dejaron sin trabajo a los 33 años. “No puedo alzar a mis hijos”.

Los foros de internet para trabajadores de incendios forestales están llenos de llamados para ayudar a financiar la quimioterapia y la radiación de los jóvenes bomberos. A menudo, estos mensajes se actualizan meses después con anuncios de fallecimientos y detalles del funeral.

Un joven de 32 años con cáncer cerebral terminal, fotografiado mirando en paz al bosque. La esposa de un hombre de 37 años, que falleció por un raro carcinoma de células pequeñas, escribió: “La salud declina rápidamente”, y compartió una foto final de él y su hijo pequeño. Una exestrella de fútbol americano de 27 años, que había canalizado su atletismo y espíritu de equipo hacia la extinción de incendios, pero que luego desarrolló tumores cancerosos de pulmón y dejó atrás a una novia, un hijastro y unos padres que desearían haberle orientado hacia otro trabajo.

Durante décadas, los estudios han relacionado sistemáticamente una mayor exposición al humo de los incendios forestales con un aumento de los problemas cardiovasculares y pulmonares, el cáncer y la muerte prematura. Durante años, los propios investigadores del Servicio Forestal han advertido de los efectos del humo, pidiéndole a la agencia que proporcione mascarillas, controle las exposiciones y haga un seguimiento a largo plazo del estado de salud de los bomberos.

The New YorkTimes en Español

ARTÍCULOS RELACIONADOS

LO MÁS LEIDO