domingo, junio 21, 2026
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La necesidad de limar asperezas en la relación Montes-Torres

EDITORIAL



La ciudad de Tarija está viviendo momentos de incertidumbre, ya que la relación entre la Gobernacion y la alcaldía, entre el gobernador Oscar Montes y el alcalde Jhonny Torres, está en franco deterioro y ha ido generando escenarios complejos que comprometen la coordinación interinstitucional que debe existir, más allá de qué tan bien o tan mal se llevan las personas, los seres humanos que, eventualmente, coyunturalmente, ocupan estos cargos.

La decisión de la gobernación, a través de Setar, de no seguir cobrando en la factura de electricidad, la tasa de aseo urbano, pone en serios aprietos a la administración de Jhonny Torres, considerando de que se trata de un servicio de primera necesidad, el recojo de la basura, de los desechos, el tener limpia la ciudad y garantizar que los residuos sólidos no se conviertan en un problema de salud pública.

Este tema siempre se llevó de esta manera, con Setar realizando el cobro de la tasa de aseo urbano en su factura de electricidad, en virtud de un convenio suscrito entre SETAR y la alcaldía, por un lado firmando el gerente de esta empresa descentralizada del gobierno departamental y por el otro, el alcalde de la ciudad de Tarija y la provincia cercado de turno. Dicho convenio no se renovó desde hace poco más de cuatro años y se conoce que se venían sosteniendo contactos y conversaciones, gestiones, para concretar dicho documento y regularizar esta situación. Lastimosamente, la denuncia interpuesta por el concejal Erwin Mancilla en contra del gobernador Oscar Montes y el Gerente de Setar, Marcos López, por una supuesta malversación de fondos de los recursos económicos que justamente se cobra por la tasa de urbano y la posterior imputación por parte de la fiscalía departamental, ha sido la gota que terminó derramando el vaso y llevó a comunicar que no se seguiría procediendo de esa manera. Incluso la gobernación dijo que el gobernador era víctima de persecución política e incluyó entre los perseguidores al alcalde Jhonny Torres, una muestra clara del nivel del relacionamiento personal y político de estas dos autoridades. Lo cierto es de que el anuncio ha caído como balde de agua fría, porque el servicio de recojo de basura o el aseo urbano, se concreta a través de la entidad municipal de aseo de Tarija (EMAT), una descentralizada dependiente del gobierno municipal, con históricos problemas económicos para sustentarse y crecientes costos fijos de manera constante, en especial relacionados con sueldos y salarios del personal. No cabe la menor duda que el cobro de la tasa, si no es el único ingreso que recibe EMAT, es el más importante, por tanto, su funcionamiento está en riesgo y por ende, el trabajo de limpieza y recojo de basura de la ciudad de Tarija.

Si bien el punto de vista del gobernador Oscar Montes es atendible, sobre que él no es la máxima autoridad ejecutiva (MAE) en este caso, si no más bien el gerente de SETAR y, por tanto, no debería haber sido incluido en la denuncia ni tampoco imputado, ahora toca defenderse en las instancias legales correspondientes y demostrar lo que se viene argumentando. Lo complejo de esta situación, es que más allá de la relación entre Montes y Torres, entre el gobernador y el alcalde, de si la denuncia tiene sustento o no, de si correspondía la imputación o no, hay un bien jurídico tutelado mayor que debe protegerse y es justamente la salud de la población, aquí no exageramos al decir que si se pone riesgo o se deja de realizar este trabajo y las calles se llenan de residuos sólidos de todo tipo, es muy probable que puedan surgir una serie de complicaciones sanitarias que pongan en riesgo a la gente, a nuestra población.

Consideramos que es necesario un encuentro entre el gobernador y el alcalde, que deberían ser capaces de dejar en otro plano sus diferencias personales y políticas, que poco o nada pueden importarle a la gente y más bien tratar de resolver problemas que esa gente está pidiendo que resuelvan. Eso es lo mínimo que se espera de nuestras autoridades, que no se conviertan en un problema para la población que los eligió, sino más bien sean quienes resuelvan los problemas que prometieron resolver en sus respectivas campañas electorales.

La madurez, la coherencia, la responsabilidad, la consecuencia, el compromiso, hoy son más que necesarios para, de alguna forma, de alguna manera, garantizarle al pueblo de Tarija que el servicio de recojo de basura, el aseo urbano, no corre riesgos y más bien, que se generará un mecanismo que permita que situaciones como estas no vuelvan a presentarse por ninguna razón. Sin duda alguna, es necesario que ambas instituciones trabajen en la mejora y perfeccionamiento de sus sistemas para que el cobro de la tasa de aseo urbano sea inmediatamente dirigido a cuentas del gobierno municipal y no se queden en las del gobierno departamental o de Setar, dando lugar a dudas o cuestionamientos que podrían derivar, a futuro, en nuevas denuncias, observando el uso y destino que se le da a esos dineros.