En Nueva York, los clubes sociales respaldados por China socavaron a un candidato al Congreso que alguna vez desafió al régimen comunista en la televisión china.
Ayudaron a desbancar a un senador estatal por asistir a un banquete con la presidenta de Taiwán.
Y criticaron en las redes sociales a un candidato al Ayuntamiento por apoyar la democracia en Hong Kong.
En los últimos años, estas organizaciones han frustrado de manera discreta las carreras de políticos que se oponían al gobierno autoritario de China, mientras respaldaban a otros que apoyaban las políticas del Partido Comunista gobernante en el país. Los grupos, muchos de ellos sin fines de lucro y exentos de impuestos, han permitido al adversario más formidable de Estados Unidos influir en las elecciones de la ciudad más grande del país, según descubrió The New York Times.
En su mayoría, las organizaciones son “clubes de oriundos” de personas procedentes de la misma ciudad o provincia de China. Algunas existen desde hace más de un siglo, mientras que otras decenas han surgido en la última década. Como otros clubes patrimoniales de una ciudad de inmigrantes, dan la bienvenida a los recién llegados, organizan desfiles y fomentan las conexiones sociales.
