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La física es enseñar desde la realidad para despertar el interés en los estudiantes

Autor: Gonzalo Javier Romero Jaramillo

La física es una de las ciencias más amplias y fascinantes; sin embargo, para muchos estudiantes se ha convertido en una materia “difícil”, abstracta y lejana. Esta percepción no surge de la física en sí, sino de la forma en que, en muchos casos, se la enseña: desconectada de la realidad del estudiante y reducida únicamente a fórmulas y ejercicios matemáticos.

Esta reflexión nace de mi experiencia como docente de Física en una unidad educativa fiscal del área rural fronteriza del departamento de Tarija. En este contexto, los estudiantes provienen principalmente de familias dedicadas a la ganadería y la agricultura. El clima es frío, seco y ventoso; el transporte cotidiano se realiza a pie, en bicicleta o motocicleta, mientras que por la carretera circulan camiones de carga. Esta es la realidad que viven a diario y desde donde debe partir la enseñanza de la física.

Al iniciar el estudio de la cinemática, no es necesario hablar de aviones o naves espaciales que los estudiantes nunca han visto. Basta con analizar situaciones cercanas: el recorrido en bicicleta desde la casa hasta el colegio, el tiempo que tarda un estudiante, la velocidad que desarrolla o cómo frena ante un obstáculo en el camino. Así, conceptos como velocidad, aceleración y desaceleración dejan de ser abstractos y adquieren sentido.

Lo mismo ocurre con temas como trabajo, potencia y energía. Transportar una bolsa de papas desde el terreno hasta un camión es un ejemplo claro de trabajo mecánico, ya que existe fuerza y desplazamiento. En cambio, sostener la misma carga sin moverse permite comprender que no siempre que hay esfuerzo físico existe trabajo desde el punto de vista de la física. Estas comparaciones sencillas facilitan la comprensión de conceptos que en el cuaderno suelen resultar confusos.

En estática, observar un columpio y analizar las fuerzas que actúan sobre un niño sentado en él convierte la clase en una experiencia viva. Identificar el peso, la fuerza normal y las tensiones genera participación, análisis y pensamiento crítico. Incluso temas como los vectores pueden explicarse de manera práctica, utilizando sogas y objetos para experimentar la suma y dirección de fuerzas.

La enseñanza de la física se fortalece también con recursos audiovisuales y experimentos simples. Un video, un espejo, un recipiente con agua o la formación de un arcoíris en el aula despiertan asombro y crean el momento ideal para introducir la explicación teórica.

En el área rural, el desafío es mayor, ya que muchos estudiantes tienen limitadas expectativas de continuar estudios superiores. Por ello, el rol del maestro no se limita a transmitir contenidos, sino a motivar y demostrar que la ciencia está presente en la vida cotidiana. La física no es solo ecuaciones en una pizarra: es movimiento, fuerza, energía y realidad diaria. Depende de nosotros, como docentes, presentarla como una barrera o como una herramienta para comprender el mundo.

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