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La ética en la política

Cuando miramos lo que sucede, no solamente en Bolivia, sino en otros países, incluso de los que se llaman del primer mundo, tenemos la sensación de que los políticos son cortados por la misma tijera, y que más allá de sus diferencias geográficas, culturales, raciales, religiosas, ejecuta actos muy similares, y muchas veces reñidos con las buenas costumbres, la ética y la moral. Esa es la razón por la que los políticos no son bien vistos por la comunidad, aunque irónicamente esa misma comunidad es la que vota por ellos y los elige para administrar sus recursos, una ciudad, un departamento o todo un país. La degradación de la imagen de la política, por culpa de los políticos, lleva la sociedad a esperar cualquier cosa de ellos, entiéndase, lo peor.

La visión de Platón sobre la política podría incluso calificarse de soñadora o utópica, ya que para él, lo supremo y más importante era el bien común o la búsqueda del bien común por sobre el interés individual o personal. Para platón quien tenía la misión de gobernar a un pueblo, debía hacerlo con firmes cimientos en valores muy importantes, lo que tendría que garantizar que pusiera el bien común antes que sus propios intereses. El planteamiento de platón puede ser calificado de extremadamente idealista concibiendo a la política, como una derivación de la virtud, personal o individual, por lo que el rey o el gobernante tenía que estar íntimamente ligado a valores o virtudes fundamentales que le permitirían administrar la cosa pública, no sólo con sabiduría, sino también con justicia, equilibrio y una profunda mirada de protección y cuidado de lo comunitario.

En el caso del discípulo de Platón, Aristóteles, se puede ver que tenía una visión mucho más pragmática o simple de la relación entre la ética y la política. Igual que Platón, considera el bien común como el ideal a alcanzar y que debe estar por encima de lo particular, vinculando estrechamente lo ético y lo político. Este filósofo ve a la política simplemente como un medio para el desenvolvimiento de cada quien en su propia búsqueda. Aristóteles concibe al político como alguien que tiene que estar muy ligado a valores éticos y morales, consciente del escenario heterogéneo en el que nos desenvolvemos y capaz de trabajar en la búsqueda de puntos, medios o equilibrios que nos puedan llevar a consolidar el buen vivir.

Es evidente que Maquiavelo tiene una mirada totalmente distinta a la de ambos, filósofos, dejando la ética en un segundo o tercer plano si se trata de perseguir un fin determinado, de ahí aquello de que el fin justifica los medios. Según Maquiavelo, el príncipe debe ser capaz o estar dispuesto a asumir las decisiones y medidas que vean necesarias para conseguir el poder o preservarlo. Claramente antepone la virtud política a cualquier otro parámetro ético o moral. Lo que Maquiavelo deja en evidencia en sus textos, es de que lo más importante es conseguir o alcanzar los objetivos que cada quien se traza, no importando las maneras ni las formas para lograrlo. Se aleja tanto de la ética que incluso sugieran político o gobernante actuar con hipocresía en determinadas situaciones y fingir amabilidad o bondad en momentos que le sean convenientes en su camino perseverante hacia el fin trazado.

Sin duda que la práctica política actual nos muestra tomar más la escuela maquiavélica como base de la mayoría de sus acciones, aunque se debe analizar qué puede pasar si el ejercicio político se fractura definitivamente de valores fundamentales que, junto a otros, rigen nuestra convivencia en sociedad a través de normas en las que, por lo menos teóricamente, prevalece, envío en común y los intereses de la comunidad sobre los intereses personales, particulares. Indudablemente, los extremos no son buenos y obliga de alguna forma a recurrir al ánimus que sirvió de cimiento para constituir todo el ordenamiento legal vigente que nos permite desenvolvernos como un ente societario. Caso contrario, el dirigir, decidir, gobernar, sin tomar en cuenta, valores ético y morales, ha demostrado a lo largo de la historia, qué dichos modelos se origen, como ejemplos de autoritarismo, abuso de poder e incluso tiranías, que han consumido a pueblos enteros, en la más absoluta pobreza, y lo que es peor, en la profunda ausencia de un estado de derecho en el que se respeten, mínimamente las libertades básicas de cada individuo.

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