
POR: LIC. Paola Isabel Echart
Muchos de los padres de familia tienen la idea que la responsabilidad completa de sus hijos es por parte de los maestros sin embargo si bien los maestros tienen la mayor parte de la responsabilidad educativa, hay otras responsabilidades además de la instrucción como la educación en valores que constituye una herramienta importante para transmitir ética social, y esta tarea no es solo responsabilidad de los maestros, sino también de la familia y la sociedad en general.
La responsabilidad de los maestros en la educación de los estudiantes es muy importante, pero no es la única. Los padres también tienen una gran responsabilidad en la educación de sus hijos. Sin embargo, en algunos casos, los padres pueden responsabilizar solo a los maestros de la educación de sus hijos, esto puede deberse a varios factores, como la falta de conocimiento, la falta de tiempo o recursos para involucrarse en la educación de sus hijos, o la falta de confianza en sus propias habilidades para apoyar la educación de sus hijos.
Es importante que los padres comprendan que su papel en la educación de sus hijos es fundamental. Los padres deben ser los primeros responsables de la educación y crianza de sus hijos, los mismos deben respaldar la formación académica de sus hijos en los diferentes niveles, de tal manera que este proceso sea productivo y permita crear lineamientos éticos y pedagógicos en su vida adulta. Además, los padres deben apoyar a los maestros en su labor educativa, contribuyendo al prestigio social de los profesores, evitando la sobreprotección y fomentando el deseo por el conocimiento.
Es necesario que los padres de familia comprendan que tienen una gran responsabilidad en la educación de sus hijos y deben trabajar en colaboración con los maestros para garantizar el éxito académico de sus hijos, a su vez existen muchas formas en que los padres pueden influir en la educación de sus hijos como en la transmisión de valores y normas ya que son los primeros modelos de comportamiento para sus hijos y pueden transmitir valores y normas que son importantes para su desarrollo integral.
Igualmente, el apoyo emocional y afectivo por parte de los padres a sus hijos les permite sentirse seguros y confiados en su proceso de aprendizaje, también es importante su participación activa en la educación asistiendo a reuniones escolares, colaborando con los maestros y supervisando el progreso académico de sus hijos
La escuela y la familia son las dos grandes instituciones educativas de las que disponen los niños y niñas para construirse como ciudadanos. Por tal motivo, ni la escuela por una parte ni tampoco la familia, pueden desempeñar dicha función de manera aislada y diferenciada la una de la otra. Como bien expresa Bolívar (2006), la escuela no es el único contexto educativo, sino que la familia y los medios de comunicación desempeñan un importante papel educativo. Por tanto, la escuela por sí sola no puede satisfacer las necesidades de formación de los ciudadanos, sino que la organización del sistema educativo, debe contar con la colaboración de los padres y las madres, como agentes primordiales en la educación de los estudiantes, que ellos deben formar (Ortiz, 2011).
No podemos olvidarnos que familia y escuela son los dos grandes agentes que influyen en el desarrollo de los niños. Por tanto, si ambas no actúan de manera coordinada en cuanto a una serie de objetivos y expectativas a marcarse, la evolución de los niños y niñas se verá limitada. Y eso se puede fundamentar dirigiendo la mirada hacia ambas realidades, percibiendo la importancia que tanto la escuela como la familia tienen en la vida de las personas.
Los docentes consideran que la participación de los padres es beneficiosa para los estudiantes, ya que permite que formen valores, actitudes y hábitos que favorecen su integración social y escolar, y sostienen que el involucramiento de los padres contribuye a incrementar el compromiso de los estudiantes con la escuela y el valor que le otorgan al aprendizaje.
Finalmente, la educación en la escuela y en el hogar se debe trabajar de manera complementaria ya que la el aprendizaje de los estudiantes y su formación integral se basa en los valores éticos que vienen desde el modelo que dan los padres de familia que se cimienta aún más en la escuela poniéndolos en práctica dentro del ambiente de clases, con sus compañeros, en todas las actividades a realizar e influirá en el comportamiento y disciplina, al igual que los conocimientos adquiridos dentro del aula, deben ser revisados en el hogar, donde los padres deben hacer un seguimiento en las actividades que realizan para conocer los conocimientos nuevos adquiridos y a su vez comprender las dificultades que presentan sus hijos.
En la actualidad, se visualiza que los padres de familia cuestionan los métodos de aprendizaje de los maestros e incluso existe mucha sobreprotección hacia sus hijos en casos de comportamientos impulsivos y agresivos, partiendo desde el desconocimiento del ritmo y las dificultades de aprendizaje que presentan sus hijos por la falta de seguimiento en su aprendizaje, también la falta de participación y apoyo en sus actividades académicas, responsabilizando solo a los maestros de la educación completa de sus hijos siendo desfavorable para los estudiantes, sin embargo es preferible que los padres de familia puedan trabajar de manera conjunta con los docentes para mejorar el aprendizaje de los estudiantes tanto dentro y fuera del aula contribuyendo a su formación integral.


