El gobierno de Trump anunciará este lunes los vínculos que dice haber encontrado entre un medicamento y el desarrollo del autismo, e informará del posible uso de otro medicamento para tratarlo. Así lo revelaron cuatro personas al tanto de esos planes, que pidieron preservar el anonimato porque todavía no se hizo público.
Se cree que los funcionarios de salud del gobierno federal manifestarán su preocupación por el uso en embarazadas del Tylenol, nombre comercial del paracetamol, uno de los medicamentos más utilizados del mundo. Los funcionarios estuvieron revisando investigaciones previas –incluida una revisión hecha en agosto por investigadores del Hospital Mount Sinai y de la Universidad de Harvard– que sugieren un posible vínculo entre el consumo de Tylenol en la etapa inicial del embarazo y un mayor riesgo de autismo en los hijos. Según las cuatro fuentes consultadas, el plan es desaconsejarles a las mujeres embarazadas el consumo de Tylenol en las primeras etapas del embarazo a menos que tengan fiebre.
Además, las autoridades planean promocionar un fármaco menos conocido, llamado leucovorina, como posible tratamiento para el autismo. La leucovorina suele indicarse para contrarrestar los efectos secundarios de algunos medicamentos y para tratar la insuficiencia de ácido fólico (vitamina B9). Los primeros ensayos clínicos doble ciego controlados con placebo en los que se administró leucovorina a niños con autismo mostraron lo que algunos científicos describen como mejoras notables en su capacidad para hablar y comprender a los demás. Los funcionarios de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA por sus siglas en inglés) están elaborando desde hace un tiempo las nuevas recomendaciones que podrían aplicarse a ese fármaco.
Los hallazgos sobre la leucovorina generaron mucho revuelo en la comunidad científica y reavivaron el debate sobre las complejas causas del autismo, una afección que algunos expertos consideraban predominantemente genética y, por lo tanto, mayormente intratable.
