domingo, junio 14, 2026
Inicio Opinión Historia de las procesiones de Corpus Cristi en 1683

Historia de las procesiones de Corpus Cristi en 1683

Gracias a la contribución de un millón de pesos, hecha por potosí al vaticano en el siglo XVII, el Papa autorizo que en la Villa Imperial el Santísimo Sacramento fuera sacado en andas de plata bruñida durante del Corpus Cristi. Es un privilegio del que gozan únicamente las ciudades de Roma, Sevilla, México y Potosí.

El Historiador Luis Subiera Sagarnaga, en su trabajo titulado “La Catedral de Potosí” dice: Cuentan  las crónicas que en 1683 costo esta procesión la friolera de treinta mil pesos, concurriendo a ella las imágenes de más de quince parroquias, todas las cofradías, veintitrés cruces altas con sus respectivos ciriales, ciento 120 estandartes, todas las comunidades religiosas, el Cabildo, los tribunales, la aristocracia y todo el pueblo… el trayecto de la procesión fue pavimentado con barras de plata. Los altares construidos en las bocacalles lucían rica tapicería tachonadas de piedras preciosas y en vez de candeleros y floreros, se usaron piñas de plata de cien marcos cada una (plata pura).

PROCESION LA DE 1737

En el Corpus Cristi de 1773 se estreno un carro de plata maciza, hecho expresamente para la procesión anual de esta festividad a costa del Maestre de Campo D. Juan de Santelices y de su esposa doña María de Alvares, quienes lo obsequiaron a la Iglesia Matriz (Catedral)- La obra fue de un gran mérito artístico y de mucho costo y en la que tomaron parte los hábiles orfebres de la Villa Imperial. Salió tirado por 24 niños vestidos de ángeles, enjoyados de pies a cabeza, luciendo sobre sus vestidos de seda blanda, sartas de perlas y bordados de fino aljófar y piedras preciosas; sus alas eran de filigrana de plata tachonada de rubies, esmeraldas, granetes, topacios y diamantes; en sus cabezas lucían guirnaldas, también de filigranas, con piedras preciosas artísticamente colocadas simulando flores. A los costados del carro, haciendo el ademan de tirarlo con cintas blancas, iban doce presbíteros ricamente vestidos con albas y casullas recamadas con oro y plata y tachonadas con piedras preciosas. Solamente el carro costo veinte mil pesos” (1737).

Con el paso del tiempo, muchos factores, muchos factores determinaron que las procesiones ya no fueran, en cuanto a su magnificencia exterior, como aquellas que nos relata Subieta Sagarnaga. Pero si el lujo y la suntuosidad y la aparatosidad fueron desapareciendo. Hoy, lamentablemente, esos actos no son ni la sombra de lo que fueron hace muchos años atrás.

                                            Prof. Adolfo Alzugaray