
La naturaleza no da pausa cuando reacciona y se ensaña con el qué hacer humano. Es lo que está sucediendo en el campo en diferentes regiones del Departamento de Tarija, heladas que aniquilan cultivos enteros, que tiran por la borda el trabajo y esfuerzo de miles de familias campesinas y de productores, que invirtieron sus recursos y que hoy los ven perdidos.
A nivel mundial el cambio climático es más que evidente pero, a pesar de eso, nos sorprende con fenómenos que se presentan como siempre, sin avisar o si es que da algunas señales, poco o nada se puede hacer. Ya el pasado 10 de octubre los pedidos de ayuda llegaban desde el valle de la Concepción y zonas aledañas, el descenso brusco de temperaturas quemaba cultivos de papa, uva y otros productos. Las pérdidas se estimaron en Bs. 70 millones, tal vez empresas medianas o grandes tuvieron más oportunidades de salir de la crisis repentina , lo deben seguir haciendo, el hombre de campo que siembra y cosecha para comer y vivir, con seguridad no pudo ni puede hacer nada, tal vez sólo esperar la ayuda de las instituciones… que siempre llega tarde, mientras la falta de dinero y el hambre, obligan a hacerle mas huecos al cinturón.
Estos últimos días fueron inexplicables en el valle central y la zona alta, en Tarija la temperatura llegó a los 34 grados centígrados entre sábado y domingo… el lunes, martes y miercoles …. llegaron al punto de congelación y nuevamente se escucha el pedido de asistencia a las autoridades, pues se presentaron hasta nevadas, que dañaron seriamente la producción de múltiples productos.
Lo que necesitamos es que no se pierda tanto tiempo con las mentadas leyes de declaración de zona de desastre, sabemos lo que pasó, sabemos del perjuicio, agilicemos los mecanismos y dejemos de ser tan burocráticos y pesados, apuremos también la evaluación en cada comunidad, en cada provincia, es preciso tener una radiografía clara del impacto y así poder asegurar la cooperación que se requiera. No solo deben actuar los que están en cargos con competencias específicas, también deben hacerlo los concejales, los asambleístas departamentales, los
diputados y senadores, que responden a esas regiones y sus habitantes, es lo menos que pueden hacer, no permitan que por su dejadez, el agua le llegue al cuello a nuestra gente.

