
Eduardo Claure
La estadística se refiere a un conjunto de métodos para manejar la obtención, presentación y análisis de observaciones numéricas. Sus objetivos son describir el conjunto de datos obtenidos y tomar decisiones o realizar generalizaciones acerca de las características de todas las posibles informaciones consideradas. Los métodos estadísticos son ampliamente utilizados en diferentes áreas del quehacer humano: el gobierno su gestión económica y social ligadas a propósito del desarrollo; los negocios, la educación, la psicología, la sociología, la antropología, las ciencias del comportamiento, la agricultura, la medicina, la biología y la física, entre otras. Existen dos grandes ramas en esta disciplina, una es la estadística descriptiva y se refiere a la obtención, organización, presentación y descripción de la información numérica. Por otro lado, la estadística inferencial es una técnica mediante la cual se obtienen generalizaciones o se toman decisiones con base en información parcial o incompleta, obtenida mediante técnicas descriptivas. Con la estadística descriptiva se obtienen los diseños muestrales utilizados por la estadística inferencial para hacer deducciones y estimaciones de los parámetros de una población, como sucedería con el CNPV que debió realizarse este año.
En la vida cotidiana es común encontrar ejemplos del uso indebido de la estadística -abusos de la estadística- ya sea por una interpretación incorrecta de la información o por presentarla de manera parcial. Una conocida frase, que se atribuye a Benjamin Disraeli y otras a Mark Twain, dice “Existen tres tipos de mentiras: las mentiras, las malditas mentiras y las estadísticas”, frase que calza como anillo al dedo en el actual momento por la que atraviesa el INE. El uso incorrecto de la estadística puede deberse a la realización de un muestreo erróneo y la presentación engañosa de los datos; contar con datos insuficientes, o no representativos llevará a conclusiones falsas. Características de un estimador como las estadísticas muestrales pueden fungir como estimadores de los parámetros de una población. Algunas características de los estimadores son: i) EXACTITUD. Es el grado de aproximación de los resultados de la observación (medida, cálculo o estimación) con respecto al valor verdadero o a un valor de referencia. ii) PRECISIÓN. Que resulta del agrupamiento de los datos obtenidos por la repetición de una medida. Una varianza pequeña nos indica que hay mayor precisión. iii) SESGO. Cuando todas las mediciones están cargadas hacia un mismo lado del valor real.
En este escenario, existen formas en que las estadísticas pueden engañarnos. Muy rara vez un estudio es suficientemente amplio, neutral y bien diseñado como para arrojar información cien por ciento confiable. Ante la imposibilidad de autoridades y ciudadanos de hacerse expertos en todo, es decir, no tenemos una guía para “separar el trigo de la paja estadística”, porque algunos “le meten nomás”. En la Era de la Información, las estadísticas mandan. Es difícil no ser convencidos de cualquier cosa cuando se acompaña una idea con gráficos. Es como un piloto automático: aparece el famoso grafico de torta y nuestro cerebro se desconecta, dejándonos apenas con la habilidad de agitar la cabeza con la boca cerrada. Un buen gráfico permite sintetizar información numérica con coloridas formas. El problema es que a veces, detrás de un gráfico, se comunica un mensaje que, por descuido o falta de ética, es parcial o totalmente erróneo. Cuando decisiones como la construcción de un puente o la aplicación de una vacuna dependen de ellos, se entiende por qué no hay que tragarse toda barra de líneas que nos presenten. Por otro lado, una misma información se puede utilizar para crear dos gráficos con mensajes totalmente opuestos. Detrás de una estadística hay, sin duda, mucho más allá que figuras representativas de números, y es debido a aquello, que hoy existen expertos en el «entendimiento de riesgo», estadísticos como David Spiegelhalter de la Universidad de Cambridge, que trabajan con matemáticos, psicólogos y otros profesionales para transmitir al público de forma precisa sus hallazgos, señalan: «Los gráficos pueden ser tan manipuladores como las palabras”. Por eso, ser capaces de leer, entender y evaluar estadísticas es una habilidad fundamental. Entonces, atentos a los trucos azules que son un engaño y, no un error.
Veamos algunos elementos que pueden tergiversar una realidad numérica, comparativa a propósito de las estadísticas que nos pueden mentir: 1) Inventar cifras. Según un estudio de la Universidad de Cambridge, un 53,4% de las estadísticas son inventadas. Uno de los ejemplos más recientes y notables por su impacto, y que fue desbaratado con rapidez, fue un tuit publicado por Donald Trump, cuyo discurso no solo estuvo plagado de concepciones polémicas («México nos manda drogas, asesinos y violadores…»), dicho en su última campaña electoral, Trump re tuiteó estadísticas que señalaban, entre otras cosas, que un 81% de los asesinatos de gente blanca era cometidos por gente negra. Una rápida consulta de las cifras oficiales del FBI arrojó que el porcentaje, en realidad, asciende a un 15% y que la supuesta «fuente», la Oficina de Estadísticas Criminales de San Francisco, no existe. 2) Cortar ejes. Los ejes, la «X» (horizontal) y, la «Y» (vertical), parte de 0, pero esto no siempre ocurre en los gráficos, y se prestar para exagerar o minimizar deliberadamente comparaciones de cifras. Lo mismo ocurre con las secuencias de tiempo. El crecimiento o disminución de la delincuencia, economía, desempleo, etc. puede verse impresionante o irrelevante según qué período se tome. Los políticos seleccionan los marcos de tiempo que mejor hacen ver su gestión. 3) Ignorar bases de referencia. Un error común es creer que las estadísticas son simplemente números. Una estadística solo tiene sentido cuando existe una base común que contextualice y le dé valor a los números que presenta. 4) Comparaciones arbitrarias. Hablando de mapas ¿se han topado con alguno coloreado según ciertos criterios? Estos son los que debido a su atractivo visual pueden ser muy efectivos para transmitir un mensaje equivocado. Los mapas estadísticos, caen en el error de mostrar números totales sin considerar la densidad poblacional. 5) Comparaciones engañosas. Ignorar las bases de referencia antes mencionadas, favorece la aparición de comparaciones y conclusiones mal intencionadas o basadas en la ignorancia.
Pongámonos en contexto respecto a determinados casos que muestran las “estadísticas oficiales” en diversas materias por ejemplo sobre la engañosa afirmación del crecimiento del PIB en Bolivia. Hace cuatro años Evo Morales señalaba: “Imagínense, en 180 años 40.581 millones de dólares. En 14 años, 34.380 millones de dólares del Producto Interno Bruto”. Con esta afirmación, el ex presidente Evo Morales se refirió a los resultados de la política económica ejercida en su gobierno desde enero de 2006. Morales fue enfático al afirmar: “En 180 años, es decir, desde 1825 al 2005 nos dejaron con 9.574 millones de dólares del PIB. En diciembre del año pasado llegamos a 42.580 millones de dólares de Producto Interno Bruto”. ¿Es cierto que en 180 años de vida republicana el PIB acumulado llegó a 40.581 millones de dólares? Expliquemos esta temeraria falacia: Las Cuentas Nacionales en el caso de Bolivia, se empezaron a construir a fines de los años 50 cuando se empezó a elaborar el Plan Decenal (primer plan de desarrollo). En la década de los 60 se creó el INE, suponiendo que existiría idoneidad y ética institucional. Es decir, los primeros datos de cálculo de la cantidad de bienes y servicios que se producían en la economía boliviana datan de la década de los años 50, de forma paralela a la Revolución del 52 y el posterior diseño de un modelo económico acorde a las circunstancias históricas del país. En consecuencia, no es posible comparar datos del PIB desde 1825 hasta 2019 porque esos indicadores recién se consideraron desde la segunda mitad del Siglo XX en Bolivia. Los datos históricos contradicen, la afirmación falaz del ex presidente Morales. En cuanto a las cifras propiamente dichas, si la economía real, que es lo que interesa, hubiera crecido como dijo Evo Morales de 9.574 millones de dólares en el 2005 a 41.500 en el 2018, la tasa de crecimiento promedio sería del orden de 12% anual, en contraposición con un 3.5%, en promedio, que es lo que indican las cifras oficiales. Por lo tanto, se estaban mezclando cifras del PIB Real con el PIB Nominal con fines puramente demagógicos, engañosos y siniestros. No existe coherencia entre las cifras mencionadas por el ex presidente y, además, los datos históricos evidencian que el PIB se calculó en Bolivia recién desde la segunda mitad del siglo XX, razones por las que las afirmaciones de Evo sobre el Producto Interno Bruto pueden ser calificadas como embaucadoras, inventadas, dolosas y arteras. Otro hecho, es el creciente desempleo, informalidad y pobreza que golpean a la población boliviana, que son tratadas de opacar mediante propaganda referida a una supuesta reactivación, cuando los reportes sobre una supuesta recuperación económica, expresados por autoridades, contrastan con los índices de pobreza y desempleo en el país, ante una ausencia de políticas efectivas para revertir esta situación, solo se observa propaganda destinada a tapar la ineficiencia de las medidas aplicadas por el actual presidente Arce Catacora, inventor de la “economía blindada”.
En este contexto, el INE, no dispone de un Director Ejecutivo. Esta institución, supuestamente desarrolló varias actividades que confirmaban ejecutar el CNPV el 16 de noviembre del año en curso, y para ello socializó esta aseveración en diversos medios, entrevistas y declaraciones hasta el hartazgo. Eventos en los nueve departamentos sin idoneidad, politizadas, partidarias. Un pre censo: actualización cartográfica urbana y de área dispersa sin datos precisos. El INE informó que se utilizan tabletas y celulares para recopilar la información de todo habitante y familias de cada vivienda ocupada. ¿El día del censo se utilizaría una boleta censal digital…?, nadie confirma este instrumento censal. Dijeron los del INE, que algunas alcaldías habrían entregado “cartografía actualizada de áreas urbanas” en las ciudades de Cobija, Oruro, Potosí y Trinidad alcanzando esta actualización cartográfica a un 23% del territorio nacional, es decir faltaría un 77% por actualizar, precisamente los departamentos con ciudades de mayor superficie y población, que requerirán de un trabajo de campo y gabinete de por lo menos entre tres a cinco meses. Además, la actualización cartográfica catastral municipal, nada tiene que ver con la actualización cartográfica censal, que es urbana y de área dispersa. La del INE tiene compatibilidad técnica de campo y gabinete, las alcaldías utilizan planos catastrales bajo concepto de derecho propietario y el INE planos y mapas de concepto censal estadístico de vivienda ocupada (personas informantes censadas) al día del empadronamiento. Las alcaldías asumen infraestructuras que tributan, dispongan o no de servicios u ocupación (sin informantes).
Estos tropezones azules, cambio de la ministra de planificación del desarrollo (debilidad institucional) y sin ratificación del ejecutivo del INE, amén de la tozudez de postergar la fecha y decir que la planificación censal estará al 100% recién a fines del próximo año 2023, muestran que, tal como se manipulan las cifras y la información, el CNPV 2023 (inviable a esta altura) evitará, idóneamente, hablar de un Nuevo Pacto Fiscal y Redistribución de escaños parlamentarios nacionales y departamentales. La representación política quedará sin modificación y la distribución de recursos, quedará estancada, salvo pequeños maquillados. Postergar sin transparentar este operativo son las intenciones políticas del MAS. El embuste estadístico, sigue su curso político y terminará en resultados estadísticos censales espurios, sobre seguro, según los gráficos, cuadros, mapas, tortas, pirámides etarias, distribuciones urbanas y de área dispersa, que se muestren “útiles” -únicamente- para las “calculadas” elecciones nacionales del 2025.
Recuerdo que mi abuela, nos explicaba y practicaba lo que eran las mentiras blancas: las mentiras blancas son actos altruistas que expresamos para no dañar a los demás. Al contrario, el país se debate entre la paz y la guerra porque estamos ante las mentiras azules, que van más allá de esta dicotomía entre los actos egoístas (mentiras negras) y los actos piadosos (mentiras blancas). Más bien, podría decirse que están a medio camino entre el bien y el mal y, son la explicación para muchos fenómenos sociales y políticos que resultan coherentes con los políticos que propusieron un proceso de cambio, con censo el 16 de noviembre de 2022….



