Espacios verdes descuidados y olvidados

Hace unas tres décadas atrás, era pensar en un extremo de la ciudad de Tarija, hoy el barrio Juan XXIII, se ha convertido en uno de los más populosos y con acceso a una serie de servicios importantes. Sucursales bancarias, cajeros automáticos, restaurantes, etc, hacen de esta, una de las zonas más visitadas que tiene la urbe.

Es lamentable que el olvido y la dejadez hayan llegado también por estos lares, ya que un espacio pintoresco como el bosquecillo, luce desdibujado en relación a la imagen que tenemos grabada en la retina. El abandono es absoluto, hay descuido, más por el canal de agua que lo atraviesa que, además, luce sucio y contaminado. Aguas estancadas no sólo dan un mal aspecto y producen mal olor, sino que también hacen pensar en la presencia de un foco infeccioso de riesgo para la salud humana. Puede servir como criadero de mosquitos con las altas temperaturas que se avecinan. Se percibe a simple vista que hace mucho tiempo no recibe un adecuado mantenimiento para conservarlo como lo que es, un pulmón verde de esparcimiento para la familia. Ironía aparte, ese cuadro está pintado al lado de la unidad educativa Juan XXIII, donde estudian nuestros niños y jóvenes. Urge que las autoridades hagan algo. Se precisa más iluminación para alejar a los malvivientes, presencia policial o municipal, limpieza de las aguas del canal y atender otros detalles para revitalizar el bosquecillo.