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¿Es el momento adecuado para la Exposur o conviene esperar un año más?

La prudencia también es una forma de planificación

La Feria Exposur ha sido históricamente uno de los acontecimientos económicos, comerciales y culturales más importantes de Tarija. Durante años representó una vitrina para los productores, empresarios, emprendedores y artistas, además de convertirse en un punto de encuentro para miles de visitantes. Sin embargo, toda iniciativa de esta magnitud debe responder a la realidad del momento y no únicamente a la nostalgia de lo que alguna vez fue.

Hoy el departamento atraviesa uno de los periodos financieros más complejos de las últimas décadas. La disminución de los ingresos provenientes de los hidrocarburos ha reducido considerablemente la capacidad económica del Gobierno Autónomo Departamental de Tarija, que enfrenta dificultades incluso para garantizar la continuidad de programas sociales y cumplir con sus obligaciones financieras. En semejante escenario, resulta legítimo preguntarse si organizar una feria internacional debe constituir una prioridad.

A esta realidad departamental se suma una crisis nacional mucho más profunda. Bolivia enfrenta una marcada desaceleración económica, escasez de divisas, problemas en el abastecimiento de combustibles, incremento en los costos de producción y una pérdida progresiva del poder adquisitivo de las familias. A ello se agregan los conflictos sociales que, durante más de cincuenta días, provocaron bloqueos de carreteras, interrumpieron el transporte de mercancías, afectaron al turismo y ocasionaron cuantiosas pérdidas económicas para diversos sectores productivos.

Las consecuencias de esa paralización aún no han sido plenamente superadas. Muchas empresas continúan recuperándose de las pérdidas sufridas, mientras numerosos emprendedores enfrentan dificultades para mantener sus actividades. En este contexto, organizar una feria de gran magnitud implica asumir riesgos importantes: menor participación de expositores, menor capacidad de inversión privada, dificultades logísticas y una posible reducción del número de visitantes.

No se trata de cuestionar el valor de Exposur. Al contrario, precisamente por su importancia conviene evitar que su regreso ocurra de manera improvisada o limitada. Una feria de esta naturaleza debe convertirse en un verdadero motor económico y no simplemente en un evento protocolar que demande recursos sin alcanzar el impacto esperado.

Postergar la realización hasta 2027 podría convertirse en una decisión estratégica antes que en una señal de debilidad. Un año adicional permitiría gestionar con mayor anticipación recursos públicos y privados, conseguir patrocinadores nacionales e internacionales, fortalecer alianzas con el sector empresarial, diseñar una programación atractiva y, sobre todo, esperar un contexto económico que ofrezca mayores garantías para el éxito del evento.

Además, la planificación anticipada permitiría recuperar la esencia internacional que caracterizó a Exposur en sus mejores épocas, convocando a delegaciones extranjeras, ruedas de negocios, encuentros empresariales y espacios de innovación que generen inversiones reales para Tarija.

Naturalmente, también existen argumentos a favor de realizar la feria en 2026. Algunos sostienen que precisamente en tiempos de crisis es necesario dinamizar la economía mediante eventos que incentiven el comercio y el turismo. Ese planteamiento merece consideración, siempre que exista un proyecto financieramente sostenible y respaldado por una amplia participación del sector privado, evitando que el mayor peso recaiga sobre un gobierno departamental con recursos cada vez más limitados.

La discusión, por tanto, no debería centrarse únicamente en si habrá o no Exposur, sino en qué tipo de feria necesita Tarija y bajo qué condiciones puede desarrollarse con éxito. Una edición improvisada corre el riesgo de deteriorar el prestigio de un evento que durante años constituyó uno de los mayores orgullos del departamento.

Las grandes decisiones también requieren saber esperar. En ocasiones, la mejor inversión no consiste en hacer las cosas cuanto antes, sino en hacerlas cuando existan las condiciones necesarias para que realmente cumplan su propósito.

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