Entre los impuestos municipales y el ordenamiento territorial

Un municipio como en el que vivimos, y sucede con la gran mayoría, se sustenta económicamente en sus ingresos propios, aquellos que se cobran por una serie de conceptos pero en particular por impuestos a bienes inmuebles, claro que se incluye también por automotores. Con el crecimiento descontrolado que ha tenido la ciudad en estas ultimas dos décadas es más que evidente que la alcaldía no ha podido ni sabido adecuarse a esa dinámica, no es una crítica, más bien es reflejar la realidad que va de la mano con la ilegalidad en la que han caído muchos a través de la construcción clandestina y fuera de norma que no aporta nada positivo.

De hecho no sólo podemos hablar de la clandestinidad en edificaciones nuevas que podría
«entenderse» por las nuevas urbanizaciones que han ido apareciendo de la noche a la mañana, también nos referimos a aquellos que ya con derecho propietario bien sentado, han tenido que que romper las reglas y construir en sus propias casas otros ambientes sin la debida autorización. Si queremos encontrar un justificativo podríamos decir que la terrible burocracia de la oficina de ordenamiento territorial (DOT) hacen que respetar lo establecido sea casi imposible, pero no deben haber excusas y quien procedió así sencillamente violó la ley. El pragmatismo de la realidad nos dice otra cosa, que un gran porcentaje de la población ha procedido «por mano propia» y con la esperanza de no ser identificados se han dado algunos gustos gozando de más comodidades. Mediante métodos satelitales y otros, el municipio ha conseguido detectar muchas de esas nuevas construcciones y ha procedido al incremento automático de los impuestos en función de los metros cuadrados de superficie del inmueble pero lo contradictorio es que sabiendo quién hizo eso, no se le notifica para que regularice su situación donde corresponde. O sea, como que parece que lo único que importa es cobrar y recaudar más y no tanto poner en regla la ciudad, mientras la alcaldía tenga argumentos para cobrarnos más, así lo hará casi sin derecho a reclamo, poco importa lo demás.

Quien va a pagar sagradamente sus impuestos, recibe una ingrata sorpresa al comprobar que cada vez paga más sin razón aparente, hablamos de aquellos que no le han sumado un centímetro a su vivienda y que siguen en la misma calle polvorienta o empedrada de siempre, conseguir una repuesta en el municipio puede ser tan complicado como hacer un trámite en la DOT, entonces, la salida más rápida y segura es simplemente pagar callado, ahorrándose tiempo y un buen colerón, por el más que cuestionable trato de los funcionarios públicos hacia el contribuyente, que es quien al final de cuentas paga sus salarios.