En la noche del martes y la madrugada del miércoles, la ciudad de La Paz se vio nuevamente azotada por intensas lluvias, que generaron una serie de emergencias, especialmente en la zona Sur, un área que ha sido históricamente vulnerable a fenómenos meteorológicos. La duración del aguacero, que se extendió por aproximadamente nueve horas, dejó un acumulado significativo de 20 litros por metro cuadrado, concentrándose principalmente en la cuenca del río Achumani, una de las regiones más afectadas.
El alcalde de La Paz, Iván Arias, subrayó que el impacto de las lluvias fue particularmente severo en la Calle 23, donde se reportaron desbordamientos y la pérdida de infraestructura. En ese contexto, el secretario municipal de Resiliencia y Gestión de Vulnerabilidades, Juan Pablo Palma, detalló que el desbordamiento del río Huayñajahuira, que ocurrió alrededor de las 23:30 del martes, resultó en la pérdida de cuatro tramos de muros que, aunque no eran de contención formal, habían estado presentes durante años. La falta de condiciones estructurales adecuadas de estos muros se tradujo en su destrucción, reflejando la fragilidad de la infraestructura en la zona ante lluvias intensas.
Uno de los efectos más inmediatos de esta situación fue la interrupción del tránsito vehicular en la Costanera, específicamente entre las calles 19 y 21. La administración municipal se vio obligada a cerrar el carril de subida de esta vía, afectando la circulación de miles de vehículos que transitan diariamente por la zona. Palma explicó que, si bien se planea trabajar rápidamente para restaurar la circulación, el desafío es significativo debido a la profundidad del sifonamiento en el área.
Además de la Costanera, otras vías como la Calle 16 también sufrieron sifonamientos menores, añadiendo más complicaciones a la ya afectada red de carreteras. La Policía, a través de sus canales oficiales, comunicó el cierre de varias vías para garantizar la seguridad de los ciudadanos, destacando que la situación se monitorea de cerca.
La zona de Bajo Llojeta, que había experimentado problemas severos en el pasado, como un ingreso de mazamorra en noviembre de 2024, generó nuevamente preocupación. El alcalde Arias informó que las lluvias de esta ocasión han causado el deterioro de los muros de contención temporales que se habían construido en el área, y aunque se han perdido alrededor de 30 metros de estas obras, se comprometió a su pronta reparación.
La situación en Bajo Llojeta se tornó crítica, ya que, a pesar de que la cantidad de agua y lodo que penetró en las viviendas fue menor que en ocasiones anteriores, se reportaron inundaciones en varias casas, dejando a los residentes en una situación de vulnerabilidad. La comunidad, que ya había sufrido el impacto de desastres naturales en el pasado, se enfrenta una vez más a la incertidumbre y la necesidad de asistencia.
La combinación de lluvias intensas y la falta de infraestructura resiliente han dejado al descubierto la fragilidad de las condiciones habitacionales y urbanas en La Paz, lo que plantea un reto considerable para las autoridades. La administración municipal se encuentra en un estado de alerta, trabajando en estrategias de mitigación y recuperación que puedan prevenir situaciones similares en el futuro.
