jueves, junio 11, 2026
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El turismo como una aventura en medio de la improvisación pública

EDITORIAL

Destacamos la valentía de empresarios privados que a pesar de no contar con las más mínimas ventajas, decidieron apostar por un campo muy difícil de manejar como es el de la hotelería, que requiere de una fuerte inversión de dinero en la construcción de la infraestructura, en el equipamiento y en la promoción que, como debe entenderse, no se puede hacer en la ciudad de Tarija sino en otras ciudades con los consiguientes gastos y costos. Ni hablar de los servicios deficientes que deben contratar para ofrecer a sus clientes… internet caro y de mala calidad, extremadamente lento, agua potable que a veces no es constante, cortes de electricidad permanentes sin explicación alguna, pésimo servicio de transporte ¿y así esperamos que lleguen los turistas?.

Parecemos «loros» repitiéndolo pero a este sector pocas o ninguna facilidad o incentivo se le ha dado, nada que haga que confíen, que apuesten y que se siga invirtiendo, poco o nada han hecho las autoridades o instituciones públicas tarijeñas para ofrecer Tarija como destino turístico, siempre una que otra iniciativa pero de manera aislada, la gente viene porque la naturaleza ha sido prodigiosa y por la fama de buen y amable anfitrión que tiene el chapaco, también porque distintos sectores se preocuparon de posicionar sus productos destacando de dónde vienen, así lo hacen los bodegueros, los jamoneros, los hoteleros, etc., pero no las instituciones. Incluso ya teniendo a los visitantes aquí, se quedan sin alternativas cuando no tienen qué hacer, dónde ir o qué visitar, es muy común encontrar a turistas preguntando qué más se puede hacer en Tarija o dónde comer, la mayoría de restaurantes cierran muy temprano y obligamos a los turistas a deambular buscando donde alimentarse.

Fin de año es la época dorada para la hotelería, temporada alta en un 100%, no hay habitaciones ni camas disponibles pero aún así la oferta es insuficiente, miles se quedan con las ganas de venir porque no tienen donde quedarse y eso ha dado paso a otra opción de alojamiento que es la de departamentos por días, en especial para familias, claro que no tienen el servicio de un hotel pero ya es un techo que, haciendo números, sale más barato, aunque sin ciertas comodidades sin las que se puede vivir. Esta opción creciente ha llevado a que muchas familias improvisen ambientes en sus casas o inviertan construyendo ambientes extras mirando los dólares que traen los turistas.

Hay mucho camino por recorrer pero debemos apurar el paso, ya que los tiempos no nos acompañan y tenemos que avanzar más rápido, para vincular lo público con lo privado, en el entendido que la inversiones precisan de condiciones que sólo autoridades e instituciones pueden garantizar, de manera que la confianza sea una marca registrada de nuestra región.

Tenemos un ejemplo muy cercano a nosotros, un lugar de características similares a las de Tarija, nos referimos a Salta, Argentina, donde la industria sin chimenea mueve más de $us 300 millones al año y genera miles de empleos directos e indirectos, una cifra similar o mayor a la que recibimos por la venta de gas natural para todo el Departamento. Hasta ahora ni siquiera podemos «copiar» esa experiencia preparando nuestra ciudad y zonas aledañas con infraestructura y servicios propicios para recibir al turista. Tenemos mucho por aprender… es tiempo de comenzar.