Alto, fuerte y aguerrido. Morales destacó rápido pese a los resultados adversos cosechados en las últimas fechas de las eliminatorias sudamericanas, y es un aliciente en la búsqueda de talentos que ayuden a construir un futuro mejor.
Forma parte de una nueva generación de futbolistas bolivianos, aquellos que nacieron en otros países pero adoptaron la ciudadanía boliviana para defender los colores de Bolivia, aprovechando que sus padres o uno de ellos, nacieron en el país. Situación similar a la de Óscar López y Lucas Macazaga, oriundos de España que también visten la casaca nacional.
Aunque esta historia de bolivianos nacidos en el exterior en la Verde, no es nueva, empezó en los años 90, con Sergio Castillo, un jujeño hijo de boliviano que llegó al país para militar en Guabirá y acabó siendo convocado a la selección nacional.
Después fue el turno del sueco Martin Smedberg-Dalence, que disputó algunos partidos de las eliminatorias de Rusia 2018 y la Copa América de Chile del mismo año. Más cerca en el tiempo, el caso de otro español, Jaume Cuéllar, tomado en cuenta incluso hasta hace un año.
Morales nació en Georgia, Estados Unidos, tiene 21 años, mide 1,91. Debutó en la Major League Soccer (MLS) de Estados Unidos con el Atlanta United, en marzo de 2024. Actualmente juega en el Atlanta United 2 que milita en la MLS Next Pro, una liga de equipos de reserva.
Antes de integrarse a la selección mayor, formó parte de la selección Sub-20 en el Sudamericano de la categoría disputado en Colombia, el año pasado. Curiosamente, solo fue titular en un encuentro, pese a mostrar las cualidades que se empiezan destacar en él.
El brasileño Antonio Carlos Zago quiso contar con él en la Copa América del año pasado, pero Morales se excusó a la convocatoria generando una polémica. Luego aclararía que desestimó la invitación por problemas familiares y no porque no aceptaba jugar para Bolivia.
Poco después fue llamado por Óscar Villegas y aceptó, aunque antes ya había integrado la selección boliviana que participó en el Campeonato Sudamericano Sub-20, que dirigió Pablo Daniel Escobar.
Llegó a la Verde en noviembre de 2024, y, cuando nadie lo conocía, se definió como “un central bastante físico, me gusta salir jugando y tengo un buen juego aéreo, puedo ganar defensivamente”, cualidades que fue confirmando partido tras partido en el equipo boliviano.
«En cuanto al fútbol boliviano, lo conozco mucho, tengo varios amigos aquí y he venido a Bolivia muchas veces desde chico», declaró tiempo atrás.
Debutó en la Verde con 20 años, como titular, en el 0-4 con Ecuador, en Guayaquil, en noviembre pasado. Posteriormente, jugó la segunda etapa en el 2-2 ante Paraguay en El Alto; regresó a la titularidad en el 1-3 con Perú, en Lima, y también jugó de entrada en el 0-0 con Uruguay, en El Alto, y en el 0-2 con Venezuela, en Maturín.
En todos los encuentros estuvo entre los más destacados, con buena nota. Ante Venezuela, se alternó con Luis Haquín en la marca de Salomón Rondón, el experimentado delantero venezolano, y lo hizo bien, mostrando personalidad y oficio pese a su juventud. Fue el mejor jugador boliviano en la derrota.
Hoy, su presencia no se discute y se perfila para ocupar por mucho tiempo un lugar en la zaga, como lo hicieran en su época defensores que dejaron huella como Marcos Sandy, Óscar Carmelo Sánchez, Juan Manuel Peña y Ronald Raldes.
Tiene todo para convertirse en el líder de un equipo que necesita empezar a hacerse fuerte desde el fondo. Con Morales atrás, Bolivia es más confiable.
La ‘Roja’ entrenó este lunes en el centro de alto rendimiento del Club Bolívar y ajusta los últimos detalles para visitar a Bolivia. Gareca no contará con Vidal, Maripán ni Aravena para el duelo en Villa Ingenio.
FUENTE: http://www.eldeber.com.bo
