domingo, abril 26, 2026
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Echándole la culpa al empedrado… siempre

EDITORIAL

Poco o nada de importancia se le dio y se le da, a la organización y planificación de la vialidad urbana en Tarija, hubo quiénes prefirieron no tener problemas con el transporte y permitir que el desorden avance como un pulpo que nos asfixia, hubo quiénes cedieron las calles y avenidas a los caprichos de ciertos dirigentes, también se dio una dirigencia intransigente y abusiva que a fuerza de amenaza y advertencia, acobardó a las autoridades si pretendían mover un cartel.      

 Sólo para reflejar qué tan importante es este aspecto y en qué nivel está nuestra educación vial, tomemos conciencia de lo que sucede. Están en casi todas las calles, se usan como puntos de referencia y hasta de punteria de algunos inadaptados, algunas están descoloridas por el paso del tiempo y la falta de mantenimiento, todos sabemos que existen pero pocos las usamos para lo que realmente sirven, nos referimos a las paradas para el transporte publico, hablamos de las paradas de micros que nadie respeta, ni los usuarios del servicio y menos los «micreros».

Ese comportamiento tiene una nefasta influencia en el tráfico vehicular de la ciudad, que de por si se desordena todo, ya que la gente hace parar el micro en cualquier lugar, a media cuadra, cuando está doblando en una esquina, en una avenida o en una calle cualquiera… y el chofer no tiene ningún empacho en detenerse también donde sea y en medio de todo, no le importa quién viene atrás, no se colocan luces de estacionamiento ni siquiera, ocasionando accidentes…

Resulta que también, quién ya está adentro del micro, pide bajarse en cualquier momento y el conductor le hace caso… y todo se vuelve un caos, son centenas o miles de vehículos que también se detienen y ocasionan un congestionamiento insoportable.

También padecemos de una enfermedad muy grave… la falta de educación vial, como peatones y conductores, como usuarios de servicios públicos pero también como prestadores de ese mismo servicio, dolencia que podemos combatirla sin hacer grandes estudios ni consultorías ni en largos plazos de tiempo.

Las autoridades deben incorporar programas para tal efecto, que trabajen con la ciudadanía y el transporte, deben usar su publicidad para educar a la gente, para enseñarle cómo y dónde usar el servicio y qué exigir al hacerlo.