
Eduardo Claure
Con más frecuencia -lamentablemente- se vienen produciendo incendios en diversos puntos del departamento y, especialmente en la provincia y municipio de Cercado. En algunos de estos incendios no solamente se ha perdido cobertura boscosa sino también vidas humanas. El incendio en la zona de la Reserva de Sama y áreas de influencia del año 2015, fue pavoroso y se requirió de ayuda nacional para apagar dicho desastre. Esta negligencia o crimen ecológico se da por el desconocimiento de la normativa específica existente para ser aplicada por las instituciones llamadas por ley: gobernación y alcaldía; por supuesto también por entidades académicas públicas y privadas, además y sustancialmente por las organizaciones de productores agropecuarios, y por supuesto por los ciudadanos en general. Ninguno de los mencionados no puede argüir que no existe norma para tal objetivo, en tanto ya en el año 2000 la ex Superintendencia Agraria SI-A, puso en vigencia el Reglamento para la Quema Controlada de Pastizales y fue distribuida a los municipios de todo el país, además de prefecturas, ministerios, CSUTCB, CIDOB y otras entidades que tiene que ver con el tema de la gestión de los recursos naturales renovables: universidades, ONG´s y otros.
La quema de pastizales es una práctica tradicional y económica, utilizada para el rebrote de los pastos nuevos, para uso en ganadería, la misma que es realizada por los productores pecuarios principalmente de áreas cálidas del territorio boliviano. Esas quemas se realizan al final de la estación seca o menos lluviosa, cuando los factores climáticos son favorables para que el fuego consuma la maleza en forma eficiente. Sin embargo, este efecto deseable para el agricultor, resulta nocivo cuando las quemas sin control de muchos agricultores provocan la diseminación del fuego hacia zonas de vegetación natural y/o asentamientos humanos. Las causas para la expansión de los incendios forestales y de pastizales son: chaqueos no controlados, quema de pastizales, negligencia e irresponsabilidad, causas naturales, quemas accidentales. El Sistema de Control y Monitoreo de Quemas de Pastizales desarrollado por la ex Superintendencia Agraria, contaba con dos componentes: el Procedimiento para la Autorización de Quema Controlada de Pastizales y, el Monitoreo de Quemas mediante Sensores Remotos, mediante imágenes recibidas vía satélite gracias a la estación terrena de percepción remota NOAA que adquirió la ex Superintendencia Agraria, que contaba con un sensor del Radiómetro Avanzado de Alta Resolución AVHRR, cuyas bandas térmicas permitían detectar la presencia de focos de calor (fuego o incendios). Los instrumentos de regulación la ex SI-A, no han perdido vigencia.
Existen instrumentos legales como la Ley del Medio Ambiente, la Ley Forestal y sus reglamentos que consideraron cada vez más con la necesidad del control de las quemas de pastizales, en particular el Reglamento Especial de Desmontes y Quemas Controladas, aprobada por Resolución Ministerial 131/97 del ex Ministerio de Desarrollo Sostenible y Medio Ambiente de 9 de junio de 1997. Dicho reglamento previene que para la quema controlada de pastizales el propietario debe presentar una solicitud a la instancia correspondiente de la ex SI-A, especificando el cumplimiento de las siguientes normas: 1. Establecer las líneas corta fuego en la periferia del área a quemar con la finalidad de evitar la propagación del fuego, alertando a los colindantes sobre la ejecución de la quema; 2. Evitar las quemas cuando se presenten condiciones de fuertes vientos y altas temperaturas; 3. En el momento de ejecución de la quema contar con el personal necesario para controlar la propagación del fuego y vigilar el fuego hasta su total extinción, eliminando aquellos focos que puedan reactivar al mismo. Además, el Reglamento prohibía taxativamente, realizar la quema de pastizales en áreas de Servidumbres Ecológicas (Áreas Protegidas, Santuarios Naturales y similares), tierras no aptas para uso agrícola ni pecuario en todas las áreas de protección establecidas en el Art. 30 del Reglamento de la Ley Forestal. Recuérdese, que es Cercado y San Lorenzo donde precisamente de manifiestan incendios reiterados desde el 2015 y 2017, donde existen áreas de categoría de “Reserva”, entonces, no amerita atención expresa respecto a este problema salpicado de desconocimiento o ignorancia ante la norma.?!
Algunos desafíos para la Gobernación, Alcaldías, organizaciones campesinas y ciudadanos en general. 1. Realizar Campañas Anuales de Quema Controlada de Pastizales que permita crear conciencia y responsabilidades sobre la importancia de tomar medidas de seguridad a la hora de que se realicen quemas y se disminuya el riesgo de provocar incendios; 2. Debe aprovecharse todo evento para lograr que los participantes productores agropecuarios conozcan los instrumentos y protocolos de solicitud de Autorización de Quema Controlada de Pastizales; 3. Potenciar las actividades de Inspección y Fiscalización de las Entidades Territoriales Autónomas para sancionar drásticamente a aquellos productores o vecinos que realizan quemas de pastizales u otros -por negligencia- como aquella costumbre cavernaria de quemar basuras o no apagar fuegos o carbones en circunstancias festivas populares o familiares; 4. Crear mecanismos de coordinación entre todas las entidades públicas y sociales que tienen que ver con la lucha contra los desastres y catástrofes, para que la información que se genera coordinadamente, permita una reacción rápida y oportuna de todos, para que este problema no se conviertan en tragedias.
Estas acciones, que son directrices institucionales, además de prevenir desastres no deseados, al mismo tiempo puede evitar que bajo el pretexto de apagar incendios, en vez de concientizar a la población, se pretenda adquirir tres o cinco carros bomberos con sobreprecios y otras “minucias” que provocan los procesos de contrataciones públicas. Además, se fortalecería el rol importante que cumplen los grupos de bomberos de emergencia dotándoles del entrenamiento y equipamiento necesarios y el soporte adecuado para la tan sacrificada labor que cumplen, con denuedo y convicción.


