lunes, junio 15, 2026
Inicio Opinión De economía blindada pasando por el mar de gas, a la contaminación...

De economía blindada pasando por el mar de gas, a la contaminación del Pilcomayo


Eduardo Claure
Las promesas de la campaña electoral del MAS-IPSP durante el 2005, eran diez mandamientos por las cuales muchos bolivianos votaron, pero, desde que asumieron la presidencia, no se han dado cumplimiento a estos “mandamientos” que se pregonaban, y serían, la base para la “profunda transformación” del país y “en quince años estar como Suiza”. Propuesta que remozaría sus instituciones para erradicar la discriminación social, la exclusión, la corrupción y, para construir un país industrializado con una cadena productiva hidrocarburifera bajo control estatal, un país de producción agropecuaria y seguridad alimentaria garantizada, con una biodiversidad protegida bajo ley de tal manera que sus recursos naturales renovables estén bajo un aprovechamiento sustentable para beneficio de la actual generación y las futuras, con políticas de preservación del patrimonio nacional, especialmente la gestión del recurso suelo en armonía con los recursos naturales agua, flora y fauna en los marcos del desarrollo sostenible para proteger La Pachamama, decían, construida una institucionalidad democrática apegada a la ley, con derechos humanos, seguridad ciudadana, un sistema educativo de base comunitaria fundada en la interculturalidad, respetando la plurinacionalidad y el plurilingüismo constituyendo la educación un factor de desarrollo integral, un país con plena seguridad social, pacífico, con tolerancia y una economía plural de base comunitaria, un país libre de narcotráfico y coca excedentaria, además con ”autonomías”. Veamos este decálogo azul y verifiquemos su implantación de estas sentencias históricas: 1. Asamblea Constituyente; 2. Nacionalización de los hidrocarburos, los recursos naturales y su industrialización; 3. Ley Andrés Ibáñez para las Autonomías de las regiones y pueblos; 4. Plan de desarrollo productivo; 5. Ley Marcelo Quiroga Santa Cruz; 6. Ley de austeridad estatal; 7. Ley tierra y territorio productivo; 8. Plan eficaz de seguridad ciudadana; 9. Seguridad social; 10. Ley Elizardo Pérez para la transformación de la educación y revalorización de la cultura. Estas sentencias, bien llevadas a cabo, habrían posibilitado una economía blindada, dicen hoy sus “autores”, cuando en el ambiente, más bien, flota un aire brumoso de UDP azul.

Estos mandamientos, bajo el paraguas de una Asamblea Constituyente, eran en el discurso, para refundar el país con y para todas las naciones originarias y todos los sectores sociales en la construcción de una nueva Patria; Para desterrar el Estado Neoliberal, excluyente, discriminador y colonial, y diseñar el nuevo Estado Nacional digno, comunitario y productivo, para que los bolivianos puedan vivir bien; Para recuperar el efectivo dominio sobre nuestros recursos naturales y asegurar que estén al servicio del bienestar general de los bolivianos. Sin embargo, a la luz de los hechos durante casi 18 años, los resultados de la aplicación de este decálogo político ideológico, dirigido por un único partido y liderazgo, y sin oposición, son el descalabro mayor de la historia gestada bajo mandato de un modelo social económico comunitario y productivo, que ha socavado los pilares de la institucionalidad, de la democracia, de los derechos humanos, civiles y políticos, se ha depredado la naturaleza en todos sus elementos de la biodiversidad, que antes se tenía en precaria armonía con el suelo y el agua, condenando a la desaparición de los pueblos y comunidades indígenas de tierras bajas, tanto como de tierras altas y valles intermedios. El oro de los incas, otrora, sagrado metal, hoy es el elemento que está provocando el enriquecimiento ilegal y criminal por el uso de mercurio y cianuro en las principales masas de agua superficiales del norte paceño tropical, del Beni, Pando y Santa Cruz por la conectividad de estos afluentes que circulan hacia otras tierras habitadas por bolivianos, sean indígenas o no. Este crimen que trasciende el ecocidio de la chiquitanía y la depredación centenaria de la minería colonial, hoy “moderna” y liberadora del “pongueaje” de los 500 Años, se ha convertido en un crimen de lesa humanidad, porque se está asesinando a centenares, sino miles de habitantes de un extenso territorio boliviano además de inutilizar sus recursos naturales renovables que están siendo gravemente afectados, casi de forma irreversible.
Del lenguaje histriónico de una economía blindada, pasando por el mar de gas que nunca existió, hasta lo que sucede con el Pilcomayo, todo lo anotado, registrado y contabilizado por los medios impresos y digitales de los sucesos que ensombrecen la historia del día a día boliviano, muestran como la irresponsabilidad de un sector de la población boliviana, está acometiendo contra otros bolivianos afectados severamente en su salud, su economía y su futuro, especialmente, entendiendo que todas estas falacias, mentiras siniestras, y decálogo político ideológico del mal, se han multiplicado por cien, judicializando la política, torturando y con detenciones preconcebidas con una mentalidad proterva e ignara de alcances mayúsculos e inimaginable hacen dieciocho años, que se espera, sean los últimos del sufrimiento boliviano. Los niveles de una política contaminada por la corrupción y el narcotráfico, son los signos de una sociedad política decadente y de la peor especie. Sin embargo, la indecencia y desparpajo de lo vertido a los medios por la viceministra de comunicación (Cadena A, 22.15 pm, 30 de agosto de 2023), indicando que la participación de Arce Catacora en la reunión de los Briks fue poco menos que un éxito y que se actuó entre socios y no patrones, cuando lo cierto y real es que, aquella reunión no se interesó en lo más mínimo acerca de la incorporación de Bolivia como “socia”, pues la marginación de nuestro país, es en realidad porque no se tiene nada que ofrecer y no se tiene el menor atisbo que alguien se interese, pues esos países saben y conocen al detalle, la situación boliviana, de sus recursos naturales y de su clima político que no ofrecen la menor posibilidad de ser tomados en cuenta para nada de su interés, toda vez que el litio supuestamente ofrecido como apalancamiento de relaciones socias, ya han sido entregadas a Rusia y China, ahí se acabó la historia. Esta funcionaria, explicó que las denuncias de la “supuesta contaminación” de ríos del norte paceño, del Beni y especialmente del Pilcomayo, es una irresponsabilidad, repitiendo el libreto del viceministro de medio ambiente, que explicó a los medios, que existen informes de esa cartera de estado de más de 50 hojas, que contradicen a un informe local de 5 páginas, cuando incluso, un informe técnico de la Contraloría de hace años, evidenció lo denunciado por los pueblos indígenas chaqueños. Otro dicho, fue que la gran producción de biodiesel permitirá bajar la subvención a los combustibles, y que en el 2026 la economía estará por las nubes, superando con creces lo provocado por el gobierno del golpe entre 2020 y 2021; además, que están trabajando con gran responsabilidad en la gestión de los recursos naturales como ningún gobierno lo hizo antes, pues estos elementos que preocupan a la oposición, por el contrario hablan de un país que tiene un control de su modelo económico soberano, y que la bolivianización de la economía, protegió ante la dolarización de otras economías precarias, al igual que la nacionalización de la lucha contra el narcotráfico, y, qué, el presidente está trabajando en gestión y no en candidaturas. Estas perlitas, son realmente, producto de una mente afiebrada por un poder desquiciado, a todas luces, mientras precios de productos de la canasta familiar suben, no existen dólares, y no habrá lagunas, albercas, ni acequias de gas. La “nacionalización de los hidrocarburos” nació muerta.