En época de lluvia el pasto o la maleza crecen con más rapidez, que de semana en semana el verde prolifera en aceras, plazas, avenidas y lotes baldíos. Es la naturaleza en plena acción… lo sabemos porque todos los años es igual, no es una novedad ni hay nada por descubrir. Lo que preocupa es que el municipio no tome las previsiones del caso, no es una sorpresa, se sabe lo que que sucederá.
Veredas de cemento en invadidas por el pasto, calles que se estrechan por el avance de la maleza, áreas verdes que lucen muy mal y hasta vías públicas en las que los arbustos dominan el paisaje, así luce la ciudad. No solo preocupa la imagen de olvido que damos, esos lugares de «exhuberante vegetación urbana», se convierten en criaderos de zancudos portadores de enfermedades, de alimañas peligrosas para las personas y hasta en escondite de mal vivientes que esperan el momento preciso para salir y delinquir. Ya lo dijimos, se sabía que esto pasaría, que la naturaleza intentaría avanzar, era posible prepararse para luchar contra ella y para advertir a los vecinos sobre la responsabilidad que tienen en el mantenimiento de sus veredas pero si nada de eso se hace, lo normal es que vivamos en una ciudad que luce más verde cada día pero invadida por la maleza que rompe su belleza natural.
