Autora: Angélica María Fernández Toledo
El pasado domingo se llevó a cabo la primera vuelta de elecciones presidenciales en Brasil, en donde se enfrentan como favoritos Lula Da Silva, el actual presidente, y Flavio Bolsonaro, el hijo de Jair Bolsonaro, ex presidente de Brasil, quien actualmente se encuentra bajo detención domiciliaria por intento de golpe de Estado en 2022. Es impresionante toda la ironía dentro de esta situación. Mientras Lula Da Silva ha demostrado ser la última esperanza para la izquierda en Latinoamérica, preocupándose por los recursos naturales, por la gente trabajadora y los derechos humanos, Flavio Bolsonaro ha declarado abiertamente que busca continuar con el plan político de su padre, caracterizado por la deforestación y el extractivismo en el pulmón verde más grande del mundo, el Amazonas.
Es por eso que es tan importante hablar de las elecciones en Brasil, porque un resultado puede significar la pérdida del área verde más grande del mundo y, sin la cual, no podremos seguir viviendo. Esto no solamente afecta a Brasil como territorio aislado, sino que afecta al mundo entero. El medio ambiente debería ser tomado como política común y colectiva de todo el mundo, y no considerado un plan aislado de política nacional. Si se amenaza al medio ambiente y se amenaza al Amazonas, las vidas que corren peligro son las de todos nosotros, incluyendo las de los propios amenazantes.
Es importante tener en mente que no existe otro planeta Tierra ni existe otra manera de que podamos sobrevivir sin los recursos naturales y una buena relación con el medio ambiente. La indiferencia y la desinformación solamente nos llevarán a un futuro inestable y peligroso, la consciencia, la constancia y la comunidad nos mantendrán firme, en los tiempos actuales mientras buscan separarnos, solo el estar unidos nos permitirá construir un futuro en el que podamos seguir viviendo.
Por eso, defender el medio ambiente no puede ser responsabilidad únicamente de un gobierno, de un país o de un grupo de personas; es una responsabilidad de todos. Lo que sucede en el Amazonas también nos afecta a nosotros, sin importar dónde vivamos ni las fronteras que existan entre nuestros países. No podemos permitir que los intereses políticos o económicos estén por encima de la vida y de nuestro futuro. Es momento de informarnos, de tomar consciencia, de exigir decisiones responsables y de entender que cuidar nuestro planeta no es una opción, sino una necesidad. El Amazonas no es solamente de Brasil, así como la Tierra no le pertenece a una sola generación. Si queremos seguir habitando este planeta, debemos actuar juntos, porque cuando se trata del medio ambiente, no existen fronteras.
