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CUANDO EL CUERPO EDUCA LO QUE LA POLÍTICA FRACTURA

LIC. Veronica Poma Toroya
En la Bolivia de hoy, marcada por divisiones políticas, paros, bloqueos y una creciente sensación de desconfianza institucional, la escuela se convierte en uno de los pocos espacios donde aún se puede construir comunidad. Dentro de ella, la Educación Física —muchas veces relegada a segundo plano— emerge como una asignatura vital, capaz de formar no solo cuerpos activos, sino también ciudadanos reflexivos y solidarios.
En tiempos de polarización, la cancha escolar representa un lugar de encuentro. Allí, el juego no discrimina por ideología ni por origen; exige respeto, compromiso, esfuerzo y cooperación. Mientras los adultos se enfrentan en escenarios de tensión y retórica dura, los niños aprenden en silencio a compartir, a construir juntos, a seguir reglas comunes que permiten que el juego funcione y que nadie quede afuera.
La profesora de Educación Física no solo guía actividades físicas; guía procesos humanos. Su clase es muchas veces el único momento en que un niño o niña puede reír, correr libremente, expresar sus emociones sin juicio. En un contexto nacional cargado de incertidumbre, donde muchas familias viven preocupadas por el futuro, el cuerpo se convierte en un vehículo de liberación y de expresión profunda.
En comunidades rurales, donde el acceso a espacios recreativos es casi nulo, la clase de Educación Física es el único contacto que los estudiantes tienen con el deporte, la salud física y la socialización positiva. Lamentablemente, aún hay autoridades que no comprenden su valor. Reducir esta asignatura o restarle importancia es negar a los estudiantes un derecho fundamental: el derecho al cuerpo, al movimiento, al bienestar integral.
La Educación Física en Bolivia no es solo técnica: es también política, en el mejor sentido de la palabra. Forma ciudadanos que respetan al otro, que valoran el esfuerzo colectivo, que entienden que ganar no siempre es lo más importante. En cada pase, en cada salto, en cada gesto de compañerismo, se está educando para la vida y, al mismo tiempo, se está construyendo país.

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