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Coyuntura – el turismo y el litio

Escribe: Roberto Márquez

La industria del turismo en Bolivia es un sector con enorme potencial y un creciente impacto económico, a pesar de enfrentar diversos desafíos. Se posiciona como una fuente importante de ingresos en divisas para el país, contribuyendo de manera significativa al erario nacional y generando empleo.

El turismo ha contribuido con un porcentaje significativo al PIB nacional, alcanzando alrededor del 2.5% en 2023. Históricamente, ha sido la tercera fuente más importante de ingresos en divisas por exportaciones de bienes y servicios.
En consecuencia, el sector turístico es un generador de empleo directo e indirecto en diversas áreas como hotelería, gastronomía, transporte, guías turísticos, artesanías y servicios relacionados.

La decisión entre invertir y potenciar el turismo en Bolivia, en este caso en Uyuni o continuar con la explotación a gran escala del litio es un dilema decisivo y complejo al mismo tiempo, con implicaciones económicas, ambientales y sociales a largo plazo. No hay una respuesta sencilla, ya que ambas opciones tienen pros y contras significativos, y una combinación de ambas podría ser la más prudente, pero con límites claros.

El Salar de Uyuni es un recurso natural único e irremplazable. El turismo como industria. bien gestionado ofrece un flujo de ingresos constante y sostenible sin agotar el recurso. Una vez que el litio se extrae, este se agota. Nos pasa con los hidrocarburos.

En cambio, el turismo, tiende a distribuir los beneficios de manera más directa a las poblaciones locales (guías, alojamientos, artesanos, transporte). Fomentar el turismo reduce la dependencia de una única actividad extractiva, haciendo la economía más resiliente a las fluctuaciones de los precios de los commodities.

Algunos estudios sugieren que el turismo solamente en Uyuni, -sin contar con otras alternativas como Tarija, Sucre, Santa Cruz, etc.-, podría generar más ingresos anuales que la extracción de litio, con un estimado de más de $2.2 mil millones anuales si se potencia adecuadamente. Comparativamente, las exportaciones de litio de Bolivia en 2022 fueron mucho menores.

La decisión más conveniente para Bolivia probablemente no sea un «ni lo uno, ni lo otro», o «Turismo, o Litio» , más bien una estrategia mixta con límites y prioridades muy claras. Será fundamental establecer zonas estrictas de exclusión para la minería en las áreas más sensibles del Salar, donde el impacto en el paisaje, el efecto espejo y los ecosistemas (lagunas con flamencos, bofedales); sería devastador para el turismo.

La explotación de litio debería limitarse a áreas menos sensibles a otras salmueras con menor valor turístico.
Si se decide explotar litio, no en condiciones desfavorables para los intereses del Estado y las comunidades, ni con impactos ambientales y sociales significativos a largo plazo. Debe ser con las tecnologías más avanzadas y menos invasivas (como la Extracción Directa de Litio – EDL) y bajo un monitoreo ambiental y social extremadamente riguroso e independiente. La transparencia en los contratos y en los estudios de impacto ambiental es esencial.

Bolivia debe invertir fuertemente en la promoción y mejora de la infraestructura turística en Bolivia. El «oro blanco» tiene un futuro prometedor, pero es un recurso finito y de precio volátil. El turismo, si se gestiona bien, puede ser una fuente de ingresos más estable y duradera, especialmente para una maravilla natural de la magnitud del Salar de Uyuni.

Con la experiencia del próximo pasado y el actual: Evitar la tentación de retornar a modelos del socialismo del siglo XXI, de desarrollo extractivista de las materias primas hasta su agotamiento, que prometen riqueza rápida, pero a costa de recursos irrecuperables, que luego llevan a la pobreza y a graves daños ambientales. La decisión más prudente para Bolivia debe priorizar la preservación del Salar de Uyuni como un activo turístico de clase mundial y como un ecosistema único, limitando la explotación de litio a las áreas donde el impacto ambiental y turístico sea mínimo o nulo.

La fiebre del litio es tentadora, pero la historia de Bolivia está llena de paradojas, como aquella “paradoja de la abundancia” que el ciudadano ha venido en llamar: la «maldición de los recursos naturales». El Salar de Uyuni es más que litio; es una maravilla natural que atrae al mundo y que, con una gestión inteligente y sostenible, puede ser una fuente de prosperidad para generaciones y generaciones.

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