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COYUNTURA – DOMO OSO X3

Escribe: Roberto Márquez

Bolivia atraviesa una de las paradojas más dramáticas de su historia reciente. Mientras la administración de Rodrigo Paz Pereira busca desmantelar el pesado corrupto del «Estado Tranca» para reinsertar al país en el mapa de la inversión global —navegando entre las exigencias del Foro de Davos y la urgencia de sincerar la economía interna—, en Tarija surge una resistencia que desafía la lógica económica. La alianza tácita entre sectores locales y figuras como el «capitán» Edmand Lara no parece ser un acto de reivindicación, sino un autogol político que oxigena al masismo que los tarijeños juramos derrotar.

El «salvavidas» de los 6.000 millones de dólares

El proyecto Domo Oso X3 no es solo un pozo petrolero; es, en términos técnicos, el respirador artificial de la economía boliviana. Con un potencial estimado en 2,8 trillones de pies cúbicos (TCF), su valor de mercado ronda los 6.000 millones de dólares, su stock de gas en un 60%, frenando en seco la estrepitosa caída de producción que amenaza con convertir a una potencia energética en un importador de hidrocarburos.

Para el Estado, esto significa una inyección de 923 millones de dólares en regalías e IDH. Para el gobierno de Paz Pereira, representa el flujo de caja crítico para estabilizar el tipo de cambio y cumplir con los acreedores internacionales.

Autonomía real: El modelo «50/50»

La propuesta actual rompe con el esquema extractivista tradicional. El modelo «50/50» plantea que Tarija retenga de forma inmediata el beneficio de su suelo. No se trata de promesas abstractas: son recursos destinados directamente al equipamiento, insumos y recursos humanos de hospitales, oncológico y materno-infantil, así como a programas de becas para especialización en los diferentes campos del conocimiento.

Este esquema busca terminar con la «mendicidad centralista». Tarija deja de estirar la mano hacia La Paz para depender de su propia billetera, permitiendo una planificación autónoma de su desarrollo sostenible.

¿Medio ambiente o cálculo político?

El argumento ambientalista, eje de las movilizaciones, choca con los datos técnicos. El pozo se ubica a 1,5 kilómetros fuera de los límites de la Reserva de Tariquia. Bajo estándares de «circuito cerrado» operados por Petrobras, el impacto es mínimo. Además, el proyecto contempla un «Fondo Verde» destinado a la reforestación y tecnificación de riego, atacando la verdadera causa de la deforestación: la pobreza que empuja a los comunarios a ampliar la frontera agrícola.

Resulta, por lo menos, sospechoso que sectores que guardaron silencio mientras el MAS realizaba prospecciones sísmicas dentro de áreas protegidas durante 14 años, hoy se rasguen las vestiduras por un proyecto que no toca un centímetro del parque. Personajes como Evo Morales y Edmand Lara parecen haber encontrado en Tariquia un campo de batalla para su propia supervivencia política, utilizando a las comunidades como «carne de cañón».

El costo de la obstrucción
Bloquear Domo Oso X3 tiene un precio tangible. La sola confirmación de las reservas mejorará de inmediato la calificación de riesgo país, facilitando líneas de crédito y aliviando la escasez de dólares que asfixia a las PyMEs bolivianas.

La pregunta que los sectores movilizados deben responder es simple: si se detiene el proyecto, ¿de dónde saldrán los 900 millones de dólares anuales para pagar salud, educación y bonos en Tarija? Sin una alternativa viable, la oposición al pozo deja de ser una causa ambiental para convertirse en un sabotaje criminal contra la estabilidad del país.

Tarija se encuentra en una encrucijada histórica. Puede optar por el nuevo modelo de gestión y convertirse en una potencia energética y agroindustrial, o puede seguir el libreto de la asfixia y el bloqueo que tanto criticó del pasado masista. Si el departamento decide ser el lastre del despegue nacional, no será recordado como la cuna de la libertad económica, política y social, sino como el escenario donde el pragmatismo económico fue sacrificado en el altar de la desinformación y el populismo nefasto del socialismo del siglo XXI de redes sociales.

Rodrigo Paz está intentando salvar a Bolivia de un abismo al que cayó el venezolano, mediante una estabilización, dolorosa pero necesaria, después de 20 años de despilfarro, corrupción y saqueo. Si las instituciones de Tarija persisten en su subordinación a Edmand Lara y en su mimetismo con las tácticas masistas radicales de la línea de Evo Morales, el departamento no será recordado como la cuna de la libertad, -reitero- sino como el lastre que impidió el despegue nacional. LE TOCA A TARIJA ELEGIR.

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