Escribe: Roberto Márquez
El triunfo de Rodrigo Paz en «nichos del masismo» es un fenómeno político que marca un punto de inflexión en la historia reciente de Bolivia. Para comprender su importancia, es importante analizar el contexto en el que se produce, caracterizado por una confluencia de varios factores especialmente los económicos, políticos y sociales que han erosionado la base de apoyo del Movimiento al Socialismo (MAS) y sus satélites.
La crisis económica como detonante del descontento. El factor más determinante en el cambio de lealtad de los votantes: La grave crisis económica que atraviesa Bolivia. El fin del «boom» y la mala gestión económica, la pérdida de credibilidad, el aislamiento internacional, la corrupción, el despilfarro, el fomento al narcotráfico, etc., han provocado un escenario adverso al masismo y a todo lo que se parezca.
La división interna del MAS. Fractura entre «evistas», «arcistas»,” androniquistas: Sin embargo, el enfrentamiento entre Evo Morales y Luis Arce ha fragmentado la base de apoyo del partido. Esta división hecho pública ha generado un «voto castigo» por parte de los propios militantes desilusionados por el fracaso y el engaño al que han sido sometidos, en 20 años de gobierno.
El llamado al Voto Nulo: El MAS (Evo Morales) llamó a votar nulo, una estrategia que buscaba debilitar y deslegitimar el triunfo de la “derecha”, según sus seguidores. Esta táctica ha resultado contraproducente, ya que ha beneficiado y facilitado la escalada y triunfo del PDC de Rodrigo Paz en los bastiones históricos del MAS.
Desgaste de la narrativa del Modelo Económico Social Comunitario Productivo (MESCP): Una narrativa del «socialismo del siglo XXI», que en su momento fue un símbolo de empoderamiento del campo masista, ha perdido su fuerza. El electorado, cansado de la polarización, la corrupción y los problemas económicos, ha buscado una opción que se aleje de la confrontación ideológica y se centre en los problemas reales del país.
Más allá de la etiqueta: El cambio no se basó en una adhesión a un concepto abstracto del “retorno a la democracia», sino en la búsqueda de soluciones a problemas concretos. La gente quiere trabajo, dinero en sus bolsillos, comida, salud y seguridad. Si el MAS no pudo ofrecerlo, buscaría a quien sí lo haga, ya sea que se defina como de derecha, centro, liberal popular o libertario de ultraderecha.
El voto castigo: A casi 20 años del oficialismo masista, más que un voto de adhesión a una ideología política, es “un voto castigo”. Pero, es una señal de que el electorado está dispuesto a cambiar su voto si no se siente representado por las políticas del gobierno de turno.
Entonces, aquí está el “el quid de la cuestión”. Los ciudadanos que en el pasado votaron por el MAS, han optado por un candidato como Rodrigo Paz de un enfoque más pragmático y técnico para resolver los problemas económicos. Su propuesta de un «Estado más racional”, de «capitalismo para todos», “plan 50 – 50” resuena muy bien en un electorado que busca un modelo de desarrollo que genere empleo y oportunidades.
La estrategia de Rodrigo Paz: El voto por la moderación. Rodrigo Paz ha sabido capitalizar, como ningún otro candidato, el descontento de un electorado que buscaba una opción diferente a la polarización entre el MAS y la oposición tradicional.
Discurso de no confrontación: Paz, en la práctica se ha posicionado como un candidato del centro democrático, con un discurso de reconciliación y de no confrontación. Ha prometido gobernar para todos los bolivianos, sin importar su orientación política. Este mensaje está resonado en un electorado que está cansado de la polarización que ha caracterizado la política boliviana en los últimos años.
Enfoque en la gestión y el pragmatismo: A diferencia de otros candidatos, Paz ha centrado su campaña en propuestas técnicas y de gestión. Su programa de gobierno se enfoca en la racionalización del gasto público, el fomento de la inversión privada y la reforma de las instituciones. Este enfoque pragmático ha atraído a un electorado que busca soluciones concretas a los problemas concretos económicos y sociales.
El triunfo de Rodrigo Paz en bastiones del masismo es un hito de gran importancia que evidencia un quiebre en la lealtad de un sector del electorado boliviano. Sin embargo, este cambio no es una victoria definitiva de la «democracia» sobre el «populismo», sino el inicio de un proceso paulatino de construcción de instituciones democráticas en el que el nuevo liderazgo, que deberá demostrar su capacidad para gobernar, en un marco de paz y dialogo permanente, respetando siempre la libertad de expresión y de pensamiento, en el marco de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
En resumen: Una política de alianzas a partir de “qué nos une, no de qué nos separa”, consolidará el apoyo en el parlamento, así como en las calles. Los bolivianos esperan esa magnanimidad de los nuevos representantes, no insultantes levantamanos. Bolivia espera un nuevo parlamento que trabaje con visión de país en paz; libre y soberano abierto al mundo con instituciones democráticas sólidas, solo así volveremos a ser un país fuerte y respetado.
