
Nos parece inaudito que los concejales de la ciudad de Tarija no cumplan con la obligación que tienen marcada por ley: fiscalizar, por el contrario, da la impresión que entraron en una especie de somnolencia que permite que todo y nada suceda en sus propias narices.
Sabemos que el actual alcalde, Johnny Torres, tiene como parte de su agenda la construcción de la Segunda Circunvalación, obra importante pero no prioritaria, cuando aún tenemos decenas de barrios sin acceso a servicios básicos y seguridad ciudadana. No creemos que no sea una obra importante pero no de urgente e ineludible necesidad, menos aún como para pagar lo que sea por ella y endeudar a la ciudad con bancos privados, sin importar las tasas de interés, los plazos y el costo financiero que se debe cargar.
El concejo municipal emitió una resolución autorizando al ejecutivo, tramitar créditos bancarios por Bs. 150 millones para construir esta vía que, el mismo Johny Torres dice que costará Bs. 250 millones, una cifra muy elevada que arrastrará entre Bs. 70 a 96 millones sólo en intereses.
Lo complejo de este tema, es que recién se revela que el concejo ni siquiera conoce el estudio a diseño final de la segunda circunvalación, documento que debe, entre muchos aspectos y detalles, establecer un precio referencial del proyecto, lo que costará y debería servir para establecer cuánto necesitamos prestarnos. Tampoco ningún concejal lo vió, lo revisó o lo analizó. Ni siquiera lo pidió previamente a autorizar que el alcalde endeude a Tarija. El ejecutivo municipal tampoco ofreció o presentó dicho estudio, no lo envió para poner en conocimiento ni realizó acción alguna persiguiendo este objetivo.
Lo inaudito es que los concejales accedieron a darle casi un cheque en blanco al alcalde sin preguntarse, aunque sea por simple curiosidad, de dónde sale el pedido de esa cantidad de dinero para el préstamo de Bs. 150 Millones y peor aún, que se esté hablando que la obra costará Bs. 250 millones si no conocen siquiera el mentado estudio, ya que ahí es dónde se debe reflejar este pequeño gran detalle. Vemos una clara actitud de irresponsabilidad y/o negligencia en ellos, nos hace pensar por ejemplo, que si mañana el alcalde Torres les pide que autoricen otro crédito de Bs. 100 millones para una obra cualquiera, sin explicarles más nada ni de cómo piensa que costará así, los concejales mansamente y sin preguntar nada, lo harán de nuevo. Eso pone los recursos del municipio en un grado de alto riesgo, porque los que deben fiscalizar no lo hacen, los que deben autorizar la disposición de dinero público, lo hacen sin exigir respaldos, fundamentos, explicaciones ni preguntar nada. Y porque la autoridad ejecutiva sabe que puede simplemente pedir y no dar razones de dónde salen las cifras que se necesitan para una determinada obra.
Si los que deben cuidar el queso, no lo hacen, tendrá que intervenir otra instancia para frenar estas actuaciones muy cuestionables y que nos dejan desprotegidos como ciudadanos.

