La Comisión de Árbitros de la Federación Boliviana de Fútbol (FBF) suspendió de manera indefinida al árbitro Bladimir Rueda y al responsable del VAR, Héctor Sandoval, por su actuación en el encuentro entre Blooming y Wilstermann, disputado el pasado 26 de junio en Montero, correspondiente a la Copa Bolivia.
La medida se dio tras analizar el accionar negligente de ambos colegiados, quienes no sancionaron una dura entrada del defensor Rafael Corrales sobre el jugador celeste Samuel Garzón dentro del área. El golpe fue tan severo que provocó múltiples lesiones en el futbolista: ruptura del ligamento cruzado anterior y del colateral externo, fisura en la tibia de la pierna izquierda, además de una fractura en los huesos propios de la nariz.
Pese a la gravedad de la jugada, ni Rueda en campo ni Sandoval desde la cabina de video asistente detuvieron el juego para revisar la acción, permitiendo que continúe sin interrupciones. Garzón fue atendido por el cuerpo médico de Blooming y retirado en camilla. Días después fue operado y se estima un tiempo de recuperación cercano a los 10 meses.
La evaluación técnica realizada por el asesor de campo y la gerencia del VAR señaló una mayor carga de responsabilidad sobre Sandoval, por omitir la revisión de las imágenes.
Aunque la suspensión es por tiempo indefinido, aún resta que la Comisión determine cuántas fechas exactas estarán fuera de la actividad en la División Profesional. Mientras tanto, Rueda y Sandoval podrán ser asignados para partidos de la Copa Simón Bolívar o campeonatos de asociaciones regionales.
La lista de jueces sancionados en las últimas semanas sigue creciendo. Gabriel Mendoza y Rafael Calani fueron castigados y suspendidos respectivamente, por errores en el choque entre Bolívar y Always Ready. También se suman Emanuel Castañeta (cuatro partidos), Lucio Criales (dos partidos), y los árbitros Santiago Silva y Carlos Arteaga (dos meses), tras fallos en el Aurora vs. GV San José.
La FBF anunció que se mantendrá firme con sanciones “ejemplares” ante actuaciones que comprometan la integridad física de los futbolistas y la credibilidad del arbitraje en el fútbol boliviano.
El Deber
