martes, abril 21, 2026
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Bolivia transitó dieciocho años por una agenda política azul

Eduardo Claure

Otro aniversario patrio nos encuentra nuevamente entre frustraciones y fracasos de la mano de una agenda política azul, de un malhadado proceso de cambio y de una política castro chavista del Siglo XXI, que, en vez de dar cosechas de buenas obras o productos de alto rendimiento para beneficio del país, únicamente ha producido perjuicios, daños y quebrantos. Recuperada la democracia, pasamos de la democracia del cuoteo a aquello de “errores y no delitos”, para arribar luego el 2005 a los «crímenes políticos», bajo políticas gubernamentales de casi dos decenios que, según se palpa por el ciudadano, han fallado en sus objetivos, desperdiciaron grandes cantidades de dinero público, destruyeron las vidas de la gente común, de dirigentes y referentes de partidos políticos de oposición y que eran previsibles sucederían desde el 2006 cuando ocurrió la masacre en el centro minero de Huanuni, los tractores del primer ministro de Desarrollo Rural y Tierras Hugo Salvatierra, los pasaportes chinos, la fallida Asamblea Constituyente entre cuarteles y muertes, para posteriormente ocurrir lo del Hotel Las Américas, Santos Ramírez y YPFB con Catler Unservice,  Chaparina, El Tipnis, Analí Huaycho, J.M. Bacovic, Cristhian Urresti, FONDIOC y el deceso de su gerente Aramayo, CAMCE, Barcazas chinas, taladros de YPFB, 30 camiones y mil tropelías MAS, cambio de los símbolos patrios, racismo secante; hasta llegar en la actualidad a la depredación de los recursos naturales vitales como son las aguas superficiales del norte boliviano  por el uso de mercurio y cianuro por “cooperativas” para la extracción del oro y el consecuente daño en la salud de pueblos indígenas de tierras bajas, hasta el presente con los casos del fraude monumental, la Procuraduría General del Estado y sus fracasados procesos en materia de litigios internacionales al igual que la perdida del mar y el Silala,  la ABC, banco FASSIL, narcotráfico in crescendo, presos políticos, toma de la APDH y Amparo Carvajal, BOA y sus narco vuelos (solo cambiaron a los perros policías), Litio, el caso de los mineros y cooperativistas que amenazan movilizarse  si el gobierno no “re-zonifica” (reclasificar) las áreas protegidas, etc., etc..

Hablamos entonces, de que la estructura de oportunidades políticas en este sistema político totalitario, careció de las características que se utilizan para explicar los atributos y resultados de los movimientos sociales indígena originarios campesinos como reserva moral de la humanidad que hubiesen llevado al éxito en una economía blindada de la mano de un ex super ministro de economía que nunca llegó a una “democracia socialista”, sino que continuó con la “democracia y economía liberal”, heredada de los acólitos del imperio. Un sistema político totalitario y narcotizado, obligó a la resistencia política de una oposición fragmentada y dispersa y a una sociedad civil -no organizada- que recurrieron a una estrategia de confrontación coloquial recibiendo respuestas represivas y excluyentes por parte del gobierno/Estado/partido. Sin embargo, la “oposición” y la sociedad civil también repercuten, aunque tardíamente y de manera sesgada en un sistema político asfixiado y casi anulado por completo, que no muestra ni mostrará apertura de parte del partido de gobierno, que ya tiene bastante en sus peleas internas por “bandas” que intentan llegar al poder nuevamente el 2025 con un solo jefe, motivo por el que hoy se disputan ser la cabeza de león, pues ninguno de ellos quiere ser la cola del ratón.

Este nuevo aniversario patrio, con seguridad, mostrará de parte de los mandatarios y su séquito de “amarra huatos”, discursos pachamameros y de logros de un modelo socialista comunitario que “agotaron” las RIN como si fueran “caja chica”, y pretenderán hacer creer a los bolivianos tal como lo hacía el de las “estrategias envolventes”, que ya, casi, casi estamos como Suiza y que no nos damos cuenta, que es un asunto de percepciones y nada más.  Este modesto ejercicio de lectura de ciudadano de a pie, debiera ser consejo considerado, asumido y practicado por quienes jugando a hacer política sensata -en sus campañas que ya han iniciado como oposición en construcción- se miren en los otros, en la colectividad, los ciudadanos, el soberano a quién pedirán sus votos, y sin el cual nada son. Deben reinventar su lenguaje y verse en los ciudadanos, en los otros, como a sí mismos: redescubrirse (mutuamente). En esa empatía complementaria y simbiótica, con la cual se podrá recuperar la democracia y la Bolivia pluri multi y diversa, con nueva visión país, que es, lo que precisamente necesitan hoy los bolivianos, todos: hablar y dialogar de frente, mirando a los ojos, con transparencia y honestidad política -si aun la tienen-, pues  en dieciocho años la “oposición” -residual, dispersa  y marginal- no encontró la vía para derrotar al mal, porque nunca supo a quién erradicar: al MAS, a Evo, o, al instrumento político MAS-IPSP.? Nunca supieron a cuál derrotar y extraviaron sus acciones. ¿O nunca las tuvieron…?

Quienes quieren recuperar a Bolivia con democracia, deben ser claros y consecuentes con su paradigma a proponer. Deben obrar como en el 21F, y NO volver a equivocarse cómo en el 2005, el 2019 y el 2020. En el 21F, la sociedad civil, el pueblo, sin jefe ni líder, eligió y votó por la Libertad. ¡El 2025, podrá hacer lo propio, y qué mejor, si va de la mano de un paradigma posible de alcanzarlo, juntos…! Entonces, políticos y sociedad civil organizada, cual es ese paradigma en construcción que pretenden dar a conocer al ciudadano boliviano votante el 2025.? El pueblo ya no quiere hilachas recicladas, no soporta más cirugías plásticas de caras, ni implantes de lengua ni lenguaje. El pueblo quiere certidumbre y reciedumbre política, no devaneos ni poses genuflexas o concomitantes al narco poder azul. El soberano esta vez, no quiere traiciones a lo Belzú, a lo Morales, Choquehuanca, Mesa o Catacora, el ciudadano esta hastiado de mentiras blancas, prefiere verdades por muy ríspidas que sean. Bolivia está cansada de transitar y rodar en una agenda de ruleta rusa, donde no se sabe del disparo fulminante. La clase política ha conocido esta perversa agenda en carne propia. Bolivia debe dejar de ser manejada por los delirios esquizofrénicos de un estigmatizado por “el trauma del 92” (1492). En esta perversa globalización y nueva multipolaridad, los opositores “alternativos”, constructores de la agenda de gobierno 2025-2030, deben proyectar esperanzas no desahucios, deben exprimirse el cerebelo y hacerse permeables a nuevas empatías complementarias interregionales de tal manera de que sus propuestas tengan visión país y no se desperdiguen en embotados análisis y diálogos de sordos entre sí, y que nuevamente otorguen posibilidades del fenómeno Lázaro a un zombi azul putrefacto y altamente contaminado de terror, narcotráfico y muerte.