El Servicio General de Identificación Personal insiste en que la cédula y la licencia de conducir en versión electrónica tienen el mismo peso legal que sus equivalentes físicos, y pueden emplearse en trámites bancarios, viajes dentro del país y controles de tránsito
Redacción Central/El PERIÓDICO/31-08-2026.- El organismo boliviano encargado del registro de identidad volvió a insistir en un punto que, pese a llevar más de tres años vigente, sigue generando dudas entre la ciudadanía: los documentos digitales no son una copia informal ni un simple respaldo visual, sino una extensión con plena fuerza legal de la cédula de identidad y la licencia para conducir tradicionales.
La entidad recordó que ambos documentos, cuando se portan a través de la aplicación oficial habilitada para tal fin, pueden presentarse ante cualquier autoridad o entidad que exija acreditación de identidad, sin que exista diferencia de trato respecto al carné físico. Esto incluye desde un control policial de rutina hasta la verificación de identidad que solicita una entidad financiera al momento de realizar una operación en ventanilla o abrir una cuenta.
Uno de los usos que más ha llamado la atención del público es su aceptación en viajes dentro del territorio nacional. Los pasajeros que se trasladan entre ciudades bolivianas por vía terrestre o aérea pueden identificarse ante el personal de las terminales o aeropuertos mostrando el documento desde su teléfono, sin necesidad de portar la tarjeta plástica original. La institución subrayó que esta equivalencia no depende de que el usuario lleve también el documento físico como respaldo: basta con la versión digital debidamente habilitada.
El mecanismo funciona mediante una aplicación móvil administrada por la propia entidad, que permite a cada persona activar su identidad electrónica luego de cumplir ciertos requisitos, como ser mayor de edad y contar con sus datos biométricos correctamente registrados en el sistema. Una vez habilitado, el documento queda disponible en el celular y puede exhibirse cuantas veces sea necesario, incluso compartirse mediante un código de verificación para agilizar trámites que antes exigían fotocopias o la presentación física del carné.
La vigencia de estas versiones electrónicas es más corta que la de los documentos impresos: mientras la cédula física puede mantenerse vigente por varios años, su contraparte digital debe renovarse con mayor frecuencia, como medida adicional de seguridad frente al uso indebido de datos personales. Con todo, mientras se encuentre dentro de ese plazo, el documento conserva el mismo valor probatorio que el original de plástico.
La institución también hizo hincapié en que la adopción de este sistema es completamente opcional. Ningún ciudadano está obligado a migrar al formato electrónico, y quienes prefieran seguir utilizando exclusivamente sus documentos físicos pueden hacerlo sin ningún inconveniente, ya que ambos formatos coexisten y tienen idéntico reconocimiento ante la ley.
Entre los beneficios que destacan las autoridades está la posibilidad de reducir el riesgo que implica extraviar el documento original, así como acelerar procesos administrativos que antes dependían de la disponibilidad física del carné. Además, el sistema permite a cada usuario decidir qué datos comparte en cada ocasión, ocultando información sensible que no sea estrictamente necesaria para el trámite que se está realizando, como la fecha de nacimiento o el domicilio registrado.
Pese a estas ventajas, especialistas en protección de datos han señalado en distintas ocasiones que digitalizar información tan sensible conlleva riesgos que deben gestionarse con cuidado, particularmente en materia de ciberseguridad, dado el interés que este tipo de bases de datos despierta entre actores malintencionados.
De cualquier modo, la recomendación oficial hacia la población continúa siendo la misma: quienes aún desconfían del formato electrónico o no han completado el proceso de habilitación pueden seguir empleando sus documentos impresos con total normalidad, mientras que quienes ya cuentan con la versión digital no necesitan preocuparse por eventuales rechazos en bancos, aeropuertos, terminales o puestos de control, ya que su validez está plenamente reconocida en todo el territorio nacional.
