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Joe Biden bloquea la adquisición de US Steel por empresa japonesa en nombre de la seguridad nacional.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ha tomado la decisión de bloquear la adquisición de US Steel por parte de una empresa japonesa más grande, cumpliendo así una promesa política a pesar de las preocupaciones que esta medida pueda afectar las relaciones entre Washington y Tokio y ahuyentar a otros inversores extranjeros. La justificación de Biden para rechazar la compra de Nippon Steel se basa en razones de seguridad nacional, argumentando que la propiedad estadounidense es fundamental para mantener fuerte tanto a la industria del acero como a sus cadenas de suministro en el país.

La intervención de Biden llega después de la presión ejercida por el sindicato United Steelworkers, que se había opuesto a la transacción, la cual se convirtió en un tema políticamente sensible durante la campaña presidencial de EE. UU. en 2024. El gobierno japonés calificó la decisión de Biden como «incomprensible». Tanto Nippon Steel como US Steel expresaron su desacuerdo con la decisión del presidente estadounidense, señalando que la revisión del acuerdo había sido «corrompida» con fines políticos. Ambas compañías, que habían amenazado con demandar al gobierno si la transacción no se concretaba, indicaron que tomarían «las acciones necesarias para proteger sus derechos legales».

Por su parte, funcionarios japoneses manifestaron su decepción ante la resolución. El ministro de Industria y Comercio de Japón, Yoji Muto, afirmó que existen fuertes preocupaciones en los círculos económicos tanto de Japón como de EE. UU., especialmente en la industria japonesa, con respecto a futuras inversiones entre ambos países. Estas declaraciones ponen de manifiesto la gravedad del impacto que la negativa de Biden puede tener en las relaciones comerciales bilaterales.

La decisión de Biden se produce un año después de que Nippon Steel anunciara por primera vez la negociación de la adquisición de US Steel por un valor de $14.9 mil millones de dólares. Este acontecimiento plantea importantes interrogantes sobre el futuro de la empresa, un nombre con 124 años de historia que en su momento fue un símbolo del poder industrial estadounidense, pero que en la actualidad ha perdido gran parte de su relevancia. US Steel había advertido que podría verse obligada a cerrar fábricas en ausencia de la inversión que se esperaba con un nuevo propietario, preocupaciones que habían sido compartidas por algunos trabajadores y políticos locales.

A pesar de las promesas de ambas compañías de no reducir puestos de trabajo y de realizar otras concesiones para obtener apoyo para el acuerdo, Biden se mantuvo firme en su postura opositora a la transacción desde temprano en el año pasado. El panel de gobierno de EE. UU. encargado de revisar el acuerdo por posibles riesgos para la seguridad nacional no logró llegar a un consenso a finales de diciembre, dejando la decisión final en manos de Biden, quien estaba obligado a actuar dentro de un plazo de 15 días.

En su anuncio, Biden subrayó que la propiedad extranjera representaba un riesgo y ordenó a las empresas abandonar el acuerdo en un plazo de 30 días. Según el presidente, contar con una industria siderúrgica nacional fuerte y operada localmente es una prioridad de seguridad nacional esencial, vital para garantizar cadenas de suministro resilientes. Esta postura ha sido respaldada por el sindicato United Steelworkers, que consideró la decisión como correcta tanto para sus miembros como para la seguridad nacional.

El portavoz de la Casa Blanca, John Kirby, descartó las sugerencias de que esta medida pudiera perjudicar las relaciones estadounidenses con sus aliados, afirmando que Biden había dejado claro que la decisión no se trataba de Japón, sino de mantener a una de las mayores productoras de acero en EE. UU. bajo propiedad estadounidense. A pesar de que las acciones de US Steel cayeron más del 5% el viernes, analistas señalaron que esta medida podría no significar el fin del acuerdo. El pedido de Biden establece que el Comité de Inversión Extranjera en EE. UU. puede extender el plazo de 30 días para cancelar la transacción.

El profesor Stephen Nagy, del Departamento de Estudios Internacionales de Política en la Universidad Cristiana Internacional de Tokio, consideró la decisión de Biden como «política», destacando que la administración desde un principio había prometido una política exterior «para la clase media». Nagy mencionó que esta acción de Biden fue una respuesta directa y una continuación de la agenda de «Make America Great Again» de Trump, señalando que la administración de Biden no podía mostrar debilidad frente a las empresas extranjeras, ya fueran aliadas o adversarias.

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