El asambleísta departamental Rubén Reyes señala que productos básicos como arroz, fideos y carne están fugándose masivamente hacia Argentina debido a la devaluación de la moneda boliviana, exigiendo un control racional y legal sin olvidar la raíz del problema: la política cambiaria irreal.
Redacción Central/Bolinfo/Tarija/
El Periódico – julio 10, 2025 –
El asambleísta departamental Rubén Reyes ha lanzado una fuerte advertencia sobre la alarmante situación del contrabando «a la inversa» que se vive en las zonas fronterizas de Bermejo y Yacuiba. Reyes sostiene que este fenómeno, que ve productos básicos bolivianos fugarse hacia Argentina, es un claro síntoma de la «economía destrozada» del país y una consecuencia directa de la política cambiaria irreal que el Gobierno Central pretende mantener.
Fronteras porosas y fuga de alimentos básicos
Rubén Reyes inició su análisis comparando las características geográficas de las fronteras. Si bien reconoce que en el Chaco la frontera con Pocitos (Argentina y Bolivia) es estrecha, en Bermejo la situación es distinta, con un río y una extensa playa de entre 200 a 500 metros. Sin embargo, aclaró que, independientemente de la geografía, «el contrabando de un lado y del otro no es que no haya existido desde siempre; las fronteras nuestras son porosas por todos lados».
Lo que le parece bien al asambleísta es que tanto autoridades bolivianas como argentinas ejerzan un control respectivo, siempre «en el marco de la ley» y «sin ningún tipo de exageraciones». Explicó que la naturaleza económica de cualquier zona fronteriza está intrínsecamente vinculada a la relación comercial, que puede influir más de un lado que del otro, pero siempre bajo los principios de racionalidad y legalidad.
La preocupación central de Reyes radica en la fuga masiva de alimentos básicos. «Se ha podido analizar que prácticamente todos los productos alimenticios están siendo dirigidos hacia la frontera», alertó. Rememoró cómo años atrás los bolivianos cruzaban a Aguas Blancas (Argentina) para comprar arroz, fideos, pan, carne y aceite por sus precios más bajos. «Y ahora está ocurriendo a la inversa», sentenció. Aunque se acepta el ingreso de pequeñas cantidades para consumo personal o familiar, llevar productos «en cantidades industriales» para el contrabando es algo que «está bien y habría que tomar las previsiones».
Reyes citó casos concretos, señalando que «en más de una oportunidad se han encontrado camiones que se acercaban al río con cargas completas para el contrabando». Subrayó la necesidad de un control riguroso por parte de «todas las instancias pertinentes» para actuar.
La raíz del problema: una economía «destrozada» y tipo de cambio ficticio
Sin embargo, para el asambleísta, el control del contrabando es solo una medida superficial. La verdadera «raíz» del problema es la «economía destrozada» que tiene el país. Reyes criticó una «actitud caprichosa de pretender mantener un tipo cambiario cuando no es real».
Para él, mientras el Gobierno actual insista en mantener una tasa de cambio ficticia, el problema persistirá. «Aunque con este gobierno no hay ninguna esperanza de que cambie el rumbo económico», afirmó con pesimismo. Su esperanza se centra en que «el próximo gobierno cambiará el rumbo económico y comenzaremos a nivelar», lo que permitiría ir resolviendo este problema de fondo.
Reyes reiteró que, debido a la extensión de la frontera, el control total es «muy difícil». Por ello, volvió a enfatizar que «la raíz del problema es la crisis económica y de mantenernos así en términos cambiarios que está en unas condiciones en las que la moneda boliviana vale poco en comparación a la moneda argentina y por eso ellos vienen y quieren llevarse lo que sea». La disparidad de valor entre el boliviano y el peso argentino sigue incentivando el contrabando, desabasteciendo el mercado interno y presionando al alza los precios de los productos básicos en Bolivia.
