domingo, mayo 10, 2026
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Ahura se guerra cewel, entre masistas, ahura se

Por Eduardo Claure

“Ahora sí, guerra civil: una multitud enfurecida de milicianos y simpatizantes de Evo Morales llegó a La Paz y la policía se declaró rebasada”, titulaba en portada infobae de fecha 11 noviembre de 2019, al igual que muchos medios a nivel nacional. La nota señalaba: “El comandante de la policía de La Paz pidió la intervención de las Fuerzas Armadas. Antes, evacuaron por prevención a los asambleístas que estaban en la Plaza Murillo, el centro político de la capital boliviana. La columna marcha desde El Alto incluye a miembros de los ponchos rojos, histórica formación aymara que respalda al ex presidente”. Durante esos aciagos días, antes, durante y después de la fuga de Evo Morales y su sequito palaciego a México y embajadas, las turbas agredieron a la población boliviana, asolaron los domicilios de dirigentes de la oposición, de periodistas y del ex Defensor del Pueblo, entre otras tropelías criminosas.
Desde 2000-2003 el MAS-IPSP -guerra del agua promovida por la Coordinadora Departamental del Agua y la Vida y Federación Departamental Cochabambina de Regantes y del gas, bajo la conducción de los dirigentes Oscar Olivera y Omar Fernández, el Mallku con sus bloqueos y movilizaciones y, el MAS en El Alto hasta la salida de Goni- ha intentado inventar una victoria militar, atribuyendo intenciones golpistas a quienes “son sus enemigos”: poco menos que el resto de la población boliviana que no es azul. En 2007 arremetieron en Cochabamba contra su prefecto, intentando someterlo a través del asalto de las milicias cocaleras, en ese ínterin, tomaron la prefectura de Pando, defendida por su prefecto, a quien esa actitud le costó 11 años de encarcelamiento, y luego, se dio el inventado complot separatista sellado con la masacre del hotel Las Américas. Estas estrategias de armar confrontaciones violentas para atribuirse “victorias militares o milicianas”, culminaron en “triunfos banales”, en tanto nunca lograron una batalla que pudiera considerarse como una “gran victoria militar popular”. Fueron asonadas amenazadoras envalentonadas a base de slogans y consignas de arengas revolucionarias, finalmente fallidas. La coyuntura actual, parece un ahora si guerra civil, pero internamente masista, en la que no dejan nada por remover, disimular u ocultar. Se vienen con todo, cual palazos a piñata de preste, de donde caerán no dulces ni juguetitos, sino dardos y puñales envenenados.
En la actualidad, el MAS-IPSP, atraviesa una cruda realidad: rotas las lealtades, desconocimiento del líder nato, ambiciones desembozadas, denuncias entre sí a cual más crudas y traídas a la luz “desde lo más profundo de su ser” y, si no, oculto, cuando menos bien disimulado: corrupción de militantes en cargos jerárquicos públicos, ligazones con el narcotráfico, nepotismo descarado ligado al “negocio” del litio, amenazas entre bandos que nunca llegan a iniciar procesos acusatorios entre rivales “renovadores” y “duros”, denuncias que si fueran dichas por la oposición, estos ya estarían entre rejas, pero la impunidad entre azules y desteñidos es una “pacto entre hermanos”, que en la actualidad se expresa ya no en voz baja o entre bambalinas, si no a gritos y manotazos, en espacios parlamentarios, en las calles, el campo, en todas las ciudades y por todos los medios posibles: chicotazos de Ponchos Rojos a diestra y siniestra: lo que demuestra que nunca hubo ideología socialista o comunista para construir un Estado Plurinacional, solo ubo la implantación de un espacio de poder público para delinquir. Ojalá, algún “opositor” esté tomando nota de estas denuncias de ida y vuelta, de tal modo que formen parte de una agenda judicial para cuando se restituya el Estado de Derecho y una justicia con administradores probos y se busque debajo de todas piedras posibles donde pretendan esconderse esta caterva azul.
El pueblo boliviano especta azorado y en mutis, lo que medios nacionales e internacionales y RR.SS., difunden y circulan, sucesos, imágenes, personajes y temas, cual si se tratara de una ruptura matrimonial o concubinato con una degradación perversa y siniestra de cuitas y confesiones de la peor catadura inimaginable hasta hace un par de años. Pero no se trata únicamente de una desavenencia fortuita por una accidental o casual infidelidad u otro acre motivo, sino, se trata a todas luces de un “proceso de cambio” al interior de un movimiento de masas, corporativo, dado a la prebenda, proclive a la corrupción galopante, siempre deleznable sin valores ni principios, que es lo que está separando a la Idra de siete cabezas de sus bases, que, cual gorgona, intenta petrificar a quienes se dirige la maligna mirada del jefazo, quien cual Enrique VIII, “liquida” a todas sus consortes: se divorció de una, ejecutó a la segunda, lloró a la tercera, repudió a la siguiente y así, hasta Catalina Howard -decapitada- todas víctimas de un “rey” desaforado y demencial, que rompe hasta con su geisha mimada.
Este cuadro político entre otras cosas, ha destapado los entretelones de su vida interior, privada, secreta y oscura de las masas y sus jerarcas azules que se manifiestan abiertamente y sin tapujos “lo que son y saben entre hermanos”, veamos: tratan de “señor” al vicepresidente -ya no hermano-, e impiden ingrese al chapare con un acto de total discriminación y racismo; alteños dicen hacer lo propio con “masistas duros o históricos”; el mandamás llama de enemiga a una de sus más preciadas princesas y sus bases iracundas dicen que averiguarán como es que obtuvo título y corona; se desentienden de la muerte de un testigo protegido en un caso “sonado” en la ABC de la corrupción; policías y bisoños de carteles de pueblo se acribillan; una ley draconiana contra libertades y garantías fundamentales constitucionalizadas es “removida” para otro tiempo como sucedió hace poco con otra similar; maestros movilizados contra una perversa curricula escolar y jubilados asumen medidas contra lo que puede ser el mayor latrocinio del socialismo y/o socialistas de los fondos privados y personales depositados en AFPs, lo que puede desatar una convulsión de inimaginables resultados “hasta las últimas consecuencias”, demostrándose de ejecutarse, que, los famosos socialistas comunistas -de los que deben hacer probos o murieron junto al líder del PS1- solamente son un hato de delincuentes sobre los que debe caer la ley y la justicia; se galardona a los causantes del monumental fraude electoral en complicidad con un delegado de la CIDH, degradando hasta lo último la institucionalidad de un organismo internacional y demostrando total y franco irrespeto no solamente a la ley sino al pueblo y soberano boliviano; mientras presos políticos sobrellevan un cumulo de procesos y denuncias bajo detención preventiva casi perpetua, en tanto las amenazas a dirigentes, referentes políticos y cívicos sigue su marcha; como corolario, un locuaz uniformado de explicaciones cantinflescas, envuelto en una artera y tenebrosa nebulosa, jura mano en pecho como segundo de seguridad ciudadana, y, así…
En este escenario, se constata qué, el espectáculo político circense en sus discrepancias, muestran en sus hilachas y degradantes alharacas -voces y ademanes- su real y desembozado rostro socialista comunista que no mostraron en su campaña el 2005, y, estamos ante una realidad, que puede derivar peligrosamente hacia un abismo cuyos efectos y derivaciones de sus coletazos desesperados, provoquen en su “reajuste de cuentas internas” -echando la culpa de su situación a infiltrados, a la derecha golpista, a los medios, las RR.SS., y cuando no, al imperio-, permitiéndose desatar una convulsión y arremeter, finalmente, contra la sociedad boliviana democrática y “sepultar” las aspiraciones legítimas de la ciudadanía que anhela democracia con elecciones limpias el 2025, con padrón electoral auditado, nuevo registro biométrico, cambio de sistema electrónico y personal secuaz del Órgano Electoral. Ojo, que mientras esto sucede, la oposición continúa denunciando “atrocidades”, sin articular una decisión en pro de acciones políticas que enfrente a la rearticulación peligrosa del poder cruel y déspota, de donde puede emerger un fortalecido odio azul brioso para culminar en una dupla única o en un doblete que, unidos parlamentariamente, reediten 2/3, o una mayoría aplastante, que, pasada esa futura experiencia electoral del Bicentenario, rediseñen un poder incólume, degradante e imbatible. No se puede permitir una quinta oportunidad, en la que puede perderse definitivamente, la débil democracia. La sociedad civil y la clase política con sus residuales partidos, tienen obligaciones y responsabilidades democráticas con la historia y el pueblo boliviano. Le deben a la República Bolivia.