La Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP) de Bolivia entra en su recta final tras casi cinco años de gestión marcada por tensiones, crisis políticas, divisiones internas y un debate permanente sobre la representatividad de sus miembros.
REDACCIÓN CENTRAL/Bolinfo/Tarija/El Periódico-Septiembre-29-2025.- El diputado suplente por Tarija de la alianza Comunidad Ciudadana (CC), Adrián Vega, hizo un balance del trabajo parlamentario, resaltando que la experiencia de esta legislatura ha dejado profundas lecciones y también fuertes cuestionamientos.
Según Vega, la Asamblea que está por concluir no solo enfrentó los desafíos propios de la dinámica política nacional, sino que también se convirtió en un reflejo del momento de polarización y desconfianza que atraviesa el país. A su criterio, en el transcurso de este quinquenio se evidenció “una serie de escenarios que pusieron a prueba la capacidad de los legisladores para responder al mandato ciudadano”, aunque —dijo— en muchos casos se terminó priorizando intereses personales, sectoriales o de partido.
Uno de los aspectos que más llamó la atención del parlamentario tarijeño fue el fraccionamiento que atravesó la bancada del Movimiento al Socialismo (MAS), fuerza política mayoritaria en el Legislativo. Vega recordó que el MAS, que ingresó a la actual Asamblea con una presencia hegemónica, terminó dividido en varias corrientes que en más de una ocasión chocaron entre sí, debilitando la capacidad de decisión en temas clave para la gobernabilidad.
“Lo que se ha visto es que, más allá de contar con una mayoría absoluta, el oficialismo no ha logrado sostener una unidad interna. Por el contrario, los enfrentamientos entre sus diferentes alas demostraron que los intereses ya no estaban puestos en la construcción de una agenda nacional, sino en luchas de poder que terminaron paralizando decisiones importantes para el país”, señaló Vega en declaraciones recogidas en Tarija.
El diputado suplente también destacó que, frente a esa situación, algunos parlamentarios de oposición y hasta del propio oficialismo intentaron rescatar el principio de representar de manera fiel a sus regiones. “En medio de las disputas, hubo legisladores que decidieron ser leales a sus departamentos, a sus pueblos, y que buscaron dar respuestas a problemas concretos. Sin embargo, en muchos casos esas voces quedaron opacadas por los enfrentamientos políticos”, expresó.
En su análisis, Vega hizo hincapié en que la actual Asamblea Legislativa será recordada por la ciudadanía como una de las más cuestionadas, tanto por el bajo nivel de coordinación entre las distintas fuerzas como por la percepción de que muchos de sus integrantes no cumplieron el mandato con el que llegaron a La Paz. “Hubo parlamentarios que se olvidaron de quiénes los eligieron, y que en lugar de legislar para resolver las necesidades de la gente, se dedicaron a defender intereses ajenos o a pelear por cuotas de poder”, agregó.
El representante de Comunidad Ciudadana subrayó que este escenario generó un desgaste institucional y una pérdida de confianza en la clase política. Para él, la lección que deja este ciclo legislativo es clara: sin transparencia, sin compromiso con el mandato ciudadano y sin la capacidad de construir consensos mínimos, la Asamblea corre el riesgo de convertirse en un espacio de confrontación estéril en lugar de un motor de soluciones.
“Lo que viene ahora es un desafío mayor: recuperar la credibilidad de la Asamblea. No se trata solo de elegir nuevos diputados o senadores, sino de exigir a quienes lleguen que de verdad legislen con sentido de país y que recuerden que están allí por voluntad del pueblo, no por caprichos de partido ni por intereses personales”, enfatizó.
Vega también mencionó que, si bien la gestión legislativa saliente aprobó algunas leyes de impacto, muchas otras quedaron truncas por falta de consensos, lo que se tradujo en parálisis en temas estructurales. En su criterio, el país no puede seguir atrapado en disputas políticas que dejan en segundo plano la atención a demandas urgentes como la generación de empleo, el fortalecimiento de la economía regional, la seguridad ciudadana y el acceso a servicios básicos.
Para el diputado suplente, este balance debería ser tomado con seriedad por la ciudadanía al momento de evaluar a los actuales parlamentarios y, sobre todo, al definir sus votos en los próximos comicios nacionales. “El voto no puede regalarse a quienes ya demostraron que no cumplen con su mandato. La gente tiene que valorar quiénes trabajaron con responsabilidad y quiénes no, porque solo así podremos construir una Asamblea que esté a la altura de los retos del país”, puntualizó.
Las declaraciones de Adrián Vega se suman a una serie de voces críticas que, en las últimas semanas, comenzaron a realizar balances sobre el desempeño de la actual legislatura. El denominador común en la mayoría de los análisis apunta a la falta de diálogo político, el estancamiento en la aprobación de normas estratégicas y el desgaste de la institucionalidad democrática.
En Tarija, donde Vega tiene su base de respaldo político, el mensaje parece haber encontrado eco, sobre todo en sectores ciudadanos que consideran que la representación regional en la Asamblea ha sido insuficiente para atender las necesidades del departamento. “Necesitamos parlamentarios que defiendan con fuerza a Tarija, que no se dejen arrastrar por las peleas entre bloques nacionales, sino que realmente pongan por delante las prioridades de nuestro pueblo”, comentó un dirigente vecinal tras conocer las declaraciones del legislador.
A medida que Bolivia se prepara para un nuevo ciclo electoral, el balance de la Asamblea saliente se convierte en un insumo clave para comprender los desafíos del futuro inmediato. La reflexión de Vega pone sobre la mesa una pregunta central: ¿será capaz el próximo Legislativo de superar las fracturas y de recuperar la confianza ciudadana, o se repetirá el mismo escenario de desencuentros y promesas incumplidas?
