
Hace unos años atrás, tres o cuatro, sorprendió la revelación de un inventario de muebles y objetos que pertenecían a Don Moises Navajas y que estaban en la Casa Dorada, sorprendió a gran parte de la población considerando que este inmueble es un patrimonio de la historia de Tarija. Duro es descubrir que al parecer no se respetó lo que quedó adentro, tomando en cuenta que su administración y manejo pasó a la universidad pública.
Es imposible no verla y que no salte a la vista. Quien nos visita se maravilla al encontrarse en pleno centro, con una obra arquitectónica de esta envergadura, historia viva de uno de los personajes más progresistas que vivió entre nosotros, dueño de una gran fortuna y de importantes bienes inmuebles que marcan la identidad de Tarija. Es imposible no mostrar con orgullo la Casa Dorada, que se ha convertido en una postal de nuestra capital y además, hablar sobre su casi mítico propietario.
Por lo menos con lo que se tenía en cuanto a documentación, se concluye que faltan “cosas” bajo el techo de la mansión Navajas, lo que correspondía era realizar una investigación minuciosa sobre dónde están los enseres que desaparecieron de manera tan misteriosa.
No era ni es tarea fácil pero es posible determinar qué es lo que sucedió, hasta ahora no se supo ni se sabe nada, no conocimos de información alguna. Se comenzar desde el principio revisando lo que recibió la universidad, así como lo que se entregó a quiénes se ocuparon del cuidado y administración de la casona de manera sucesiva. Es llamativo que supuestamente en ese pasar de mano en mano, no se hayan tomado el trabajo o la preocupación de revisar si se entregaba sobrando o faltando lo que contenía o lo que especificaban los inventarios, que seguro fueron varios. Para no dar lugar a especulaciones y rumores, se debe esclarecer lo que podría ser un verdadero caso de saqueo del patrimonio tarijeño, más cuando somos tan orgullosos de nuestros orígenes, de nuestra historia, de nuestras raíces.

