InicioEditorialLa Asamblea como un frío espejo de lo que pasa en Tarija

La Asamblea como un frío espejo de lo que pasa en Tarija

A golpes y porrazos la asamblea departamental logró sesionar, usando formas y métodos que podrían ser cuestionadas por quienes no estuvieron ahí… la bancada del Movimiento al Socialismo (MAS), que pretende que la primera vice presidente, Zaida Laura, sea la nueva presidente ante la incierta situación de Federico Salazar, elegido para el cargo por la bancada indígena pero supuestamente desconocido y reemplazado por su propio pueblo. Acercándose a los casi tres meses sin sesiones, los legisladores tarijeños tuvieron una gran habilidad para hacerse criticar por la población, con justicia total.

Lo que sucede en el ente legislativo es el reflejo de lo que está pasando en el Departamento, división absoluta y la brújula extraviada en cuanto a la planificación y el impulso a políticas de desarrollo. El gobernador Óscar Montes ha pasado más de un año concentrado en arreglar las finanzas de la institución que preside, lo que le ha hecho alejarse de la gente, demasiado, perdiendo terreno muy difícil de recuperar, según dicen algunos. No se lo ha visto a Montes muy interesado ni involucrado en los problemas de la Asamblea ni en contacto tan próximo con su propia bancada. Al parecer le dio cierto espacio para que resuelva lo que sea necesario, con la condición de no perder el control de esta institución, muy necesaria para viabilizar ciertas medidas, desde aprobar el presupuesto anual hasta autorizar mover recursos de una partida a otra. No es poca cosa. Montes sabe que si el MAS le quita ese control, su gestión se verá muy comprometida, porque está claro que al
Gobierno no le interesa una relación cercana con el gobernador tarijeño. Relación que hasta ahora ha sido muy fría y lejana.

Lo que sucedió en la Asamblea es solo un capítulo más en esta trama, quien cree que se llegó o alcanzó una solución, se equivoca, la respuesta desde el MAS no se dejará esperar y algunos fuertes coletazos pueden llegar de la calle Sucre hasta la Gral. Trigo y sacudir las paredes de la gobernación, en busca de Óscar Montes.

De hecho que ya hay conflictos y temas pendientes que merecen una urgente atención: lo relativo al campo Margarita, el factor de distribución vigente y congelado, el estudio que se realiza y la acción interpuesta por un asambleísta chuquisaqueño, sólo es uno de ellos. Lo relativo a Tariquía y las actividades hidrocarburíferas, más allá del inicio de los trabajos en la zona, es un conflicto en ebullición en el que ni la bancada de Unidos ni el propio Óscar Montes tiene una posición muy definida. En el caso del gobernador, hasta podría decirse que evita referirse al tema y no se lo ve cerca de activistas ni otro actor que se oponga abiertamente. Algunos consideran que es parte de un cálculo político buscando acceder a su ansiado encuentro con el presidente Luis Arce, sin embargo, el primer mandatario no ha dado señales de por lo menos estar interesado en tomarse un café con el gobernador tarijeño. Su tímido papel en lo de Tariquía, dará lugar a que cualquiera que quiera ocupar su lugar en el futuro, se lo eche en cara.

Los de Unidos en la asamblea y Óscar Montes en la gobernación, tienen la buena suerte de que quienes se les oponen, muestran desorganización, no cuentan con una línea comunicacional clara, van de tema en tema sin afianzarse en ninguno y carecen de voceros sólidos y creíbles. Pero aún así, los primeros siguen chapuceando, reflejando improvisación y una conducta atada a lo coyuntural, sin capacidad de tirar línea y llevar a sus opositores a terrenos que les resulten poco cómodos. Lo mencionado revela una carencia de liderazgos, con un lenguaje renovador, fresco y diferente a lo que hemos visto en los últimos 25 años por lo menos, no hay nada nuevo en las formas de decir y actuar en la gestión pública y en el manejo de instituciones públicas a las que se llega por política.

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