
Estas casa de empeño se encuentran por distintos puntos de la ciudad, pero gran parte de las mismas están en la zona de La Loma y el mercado Campesino donde existen gran variedad de objetos, desde garrafas, juegos de comedor junto a heladeras
Antonio Cossío./Tarija
Al parecer este tipo de negocios es muy rentable en cualquier lugar del país y en Tarija no es diferente; estas casas de empeño otorgan préstamos de dinero inmediato a cambio de una prenda de doble o triple valor como televisores, cámaras filmadoras, muebles, electrodomésticos, teléfonos celulares, etc. y cobran entre el 10 y 30 por ciento de interés mensual.
Estas casa de empeño se encuentran por distintos puntos de la ciudad, pero gran parte de las mismas están en la zona de La Loma y el mercado Campesino donde existen gran variedad de objetos, desde garrafas, juegos de comedor junto a heladeras, catres junto a bombas de agua, roperos y cocinas, computadoras y aparatos de música, motocicletas y hasta automóviles y una infinidad de objetos a la venta. Pero muchas de estas casas de empeño ya tienen varios años de funcionamiento y aseguran que están en el rubro desde hace más de 20 años en el rubro, prestando dinero por prendas, recibe todo tipo de electrodomésticos, computadoras, televisores, aparatos de música, juegos de mesa, “livings”, heladeras, –menos celulares– nos dice el entrevistado.
Jaime, (nombre ficticio) del prestatario nos dice que otorga préstamos hasta 5.000 bolivianos, considerando la tercera parte de lo que cuesta un artefacto u objeto en prenda y el interés “cobro lo legal” afirma, no más del 10 por ciento mensual, asimismo observó que sus vecinos cobran hasta el 25 por ciento de interés, manifestó.
Asimismo “Jaime” nos indicó el procedimiento de préstamo, afirmó que para evitar recibir prendas robadas, pide al eventual cliente su carnet de identidad, dirección de domicilio, número de teléfono y persona de referencia, después procede a elaborar un documento donde se especifica la cantidad prestada y el monto de interés, aunque no pone una fecha límite de pago.
“Si me pagan el interés, puedo esperar seis meses, un año, pagando el interés se espera no más, nosotros comprendemos que todos tenemos problemas y a veces no pueden pagar, hay que entender también, uno se presta por necesidad”, nos dice a tiempo de enseñar la licencia de funcionamiento de su negocio, acreditado como inmobiliaria y con Número de Identificación Tributaria (NIT) del régimen simplificado.
En ese contexto pudimos observar que este negocio es muy rentable y que no todos cumplen con las reglas “limpias”, al evidenciar la apertura de muchos negocios “inmobiliarias” abrieron sus casas de préstamo, con alguna exageración en los intereses y jugando con la necesidad de las personas porque suelen realizar los préstamos con un 25 a 30 por ciento de interés por día.
Paseando por el lugar hablamos con (María), quién nos señala que recién está comenzando con el negocio y que sólo era una tienda de compra y venta, pero también optó por los préstamos prendarios y que suele otorgar hasta el 50 por ciento del valor del objeto, “como no son montos grandes, los recogen rápido” afirmó.”
“Fernando” nos dice que, para evitar recibir objetos robados asegura que exige la factura de la prenda y escribe un contrato donde anota el carnet de identidad del cliente y el plazo establecido para la devolución del dinero y que también cobra el 10 por ciento de interés.
Un dato muy particular es que en todas estas “casas de empeño” siempre tienen garrafas, equipos de sonido y roperos a la venta, porque una gran mayoría son estudiantes universitarios los que proceden a dejar sus prendas a cambio de algunos pesos, que por cierto será muy difícil volver a recogerlos, debido a los altos intereses y el transcurrir del tiempo.
Es evidente que, en gran parte de estas casas de empeños vienen a parar objetos robados, sin embargo, la Policía Nacional en algunos casos realiza controles esporádicos, especialmente cuando existe una denuncia de robo, por lo que procede a intervenir el lugar e incautar todo lo que se encuentre en el lugar o negocio, hasta que el propietario demuestre los descargos con documentación de respaldo. Pero esta situación, como ya lo dijimos es esporádica.
En ese contexto, es lógico pensar que el negocio de las inmobiliarias desde hace mucho tiempo son muy lucrativas, considerando que los préstamos que otorgan son mínimos, muchas veces y en el mayor de los casos, las prendas ya no son recogidas. Considerando que hasta hoy los reglamentos de control de parte del Gobierno Nacional hacia estas “Casas de empeño” no son claras y tampoco son aplicadas en su integridad.



