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Cómo hacer realidad las obras eléctricas que Tarija necesita

Por: Mario A. Puca Valenzuela

El crecimiento de las ciudades y el desarrollo económico traen consigo una mayor demanda de energía eléctrica. En Tarija y particularmente en la región del Chaco y Bermejo, la necesidad de fortalecer la infraestructura eléctrica es cada vez más evidente. La construcción de nuevas líneas de alta tensión y la incorporación de transformadores de potencia de mayor capacidad ya no son proyectos para el futuro, sino necesidades del presente.

Sin embargo, existe una realidad que no puede ignorarse: SETAR enfrenta limitaciones económicas que dificultan la ejecución de obras de gran magnitud con recursos propios. Ante esta situación, surge una pregunta fundamental: ¿debemos esperar años hasta contar con el financiamiento necesario o buscar mecanismos innovadores que permitan ejecutar estas inversiones ahora?

La respuesta parece estar en la participación de inversionistas privados bajo un marco regulatorio claro y transparente. En muchos países y también en Bolivia existen experiencias donde empresas privadas financian, construyen y operan infraestructura eléctrica, recuperando posteriormente su inversión mediante mecanismos regulados por el Estado.

Una de las alternativas más interesantes es la incorporación de estas obras al sistema de peaje estampilla, un mecanismo mediante el cual el costo de ciertas instalaciones de transmisión se distribuye entre los usuarios del sistema eléctrico. Esto permite que proyectos estratégicos puedan ejecutarse sin que la empresa distribuidora tenga que desembolsar inmediatamente grandes cantidades de dinero. En términos sencillos, el modelo funciona de la siguiente manera: una empresa privada realiza la inversión y construye la infraestructura requerida; posteriormente recupera gradualmente los recursos invertidos a través de cargos regulados y autorizados por las autoridades competentes. De esta forma, la población obtiene un servicio más confiable y moderno, mientras que la empresa distribuidora evita comprometer recursos que actualmente no posee.

Para Tarija, esta estrategia podría representar una oportunidad histórica. La construcción de una nueva línea de alta tensión para Yacuiba y la instalación de transformadores de potencia para Tarija y Bermejo permitirían mejorar la calidad del servicio, incrementar la confiabilidad del sistema y preparar la red eléctrica para el crecimiento futuro de la región.

Lo más importante es que estas iniciativas deben desarrollarse respetando plenamente la normativa vigente, garantizando transparencia, eficiencia y beneficios para los usuarios. La energía eléctrica es un factor fundamental para el desarrollo productivo, industrial y social; por ello, retrasar inversiones esenciales puede significar perder oportunidades de crecimiento para toda la región.

Tarija necesita una visión moderna de la gestión de infraestructura eléctrica. Cuando los recursos propios son insuficientes, la solución no debe ser la paralización de los proyectos, sino la búsqueda de alianzas inteligentes que permitan convertir las necesidades actuales en obras concretas para beneficio de todos los tarijeños.

Por ello, el desafío no es únicamente encontrar dinero para construir las obras, sino diseñar mecanismos sostenibles que permitan hacerlas realidad hoy, garantizando el desarrollo energético que Tarija, el Chaco y Bermejo demandan para las próximas décadas.

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