
POR LIC. PAOLA ISABEL ECHART GARECA
La tecnología en este siglo ha logrado una implantación tan rápida en la sociedad que, en poco tiempo, se fue apoderando de numerosos aspectos de las vidas de los seres humanos, siendo mayoritariamente vulnerables los niños, afectándoles en su comportamiento y en su relación con el entorno, debido a que ellos en la actualidad acceden con mayor facilidad a dispositivos electrónicos, sumergiéndose en diversos juegos y aplicaciones resultando atractivos para ellos, su uso fue convirtiéndose en un hábito perjudicial al no existir un debido control y un manejo adecuado de estas herramientas que brindan la tecnología, que los expone a innegables riesgos, afectando en las relaciones interpersonales, conductas agresivas, impulsivas, egoístas, violentas, lo que desencadena a un bajo rendimiento académico.
Las tecnologías no son buenas ni malas, lo que en realidad hace la diferencia es el uso y el conocimiento que se hace de ellas, considerando que los niños son uno de los grupos que más se ve afectado por esta realidad, quienes aún con la ventaja de haber nacido en la era digital, están expuestos a diversos peligros, la vida actualmente está llena de retos para las familias, muchos de ellos han estado presente a lo largo de la historia, pero otros obedecen a eventos nuevos, como la aparición de fenómenos asociados a los aparatos tecnológicos y cómo influye el uso de la tecnología celulares, internet, consolas de videos juegos y televisores haciendo un cambio en el comportamiento de los niños.
Como menciona el catedrático de psiquiatría Manfred Spitzer que indica que el uso de las nuevas tecnologías puede resultar una manera fácil de entretener a los pequeños y poder así realizar actividades cotidianas con tranquilidad; sin embargo, también asegura que la exposición temprana a estos dispositivos puede desembocar en una adicción que, cuanto más temprano sea su acceso, más difícil será de controlar en años venideros. De igual manera la psicóloga Suescum señala que la tecnología se creó para facilitar la vida de las personas, sin embargo, puede llegar a ser muy dañina para quienes generan adicción, ese es uno de los problemas que enfrentan los padres de la actualidad con niños, que cada vez, están rodeados de artefactos electrónicos, además se resalta que es importante saber que la adicción a la tecnología se divide en tres aspectos: al internet, al celular y a los videojuegos, cada una, refleja tipos de comportamientos similares, como no saber manejar el tiempo; necesitan cada vez más de su uso; o ponerse ansioso, agresivo o depresivo si se le niega el acceso, según la psicóloga: “usar mucho la tecnología implica sacrificar actividades académicas, las básicas perjudicando de manera directa las relaciones familiares”.
Por lo anterior es importante tomar conciencia del uso descontrolado de la tecnología ya que estas puede crear dependencia en los menores, provocando aislamiento, no convivencia con su entorno, hiperactividad, estrés o ansiedad, a esto suma el no control de los padres en el acceso a cualquier sitio web, que trae consigo considerables efectos negativos en la conducta, el rendimiento escolar y la salud de los niños y también puede disminuir el tiempo destinado a otras actividades importantes para un desarrollo normal. Lo anterior puede tener repercusiones a largo plazo en diferentes aspectos, por tanto, los niños se pueden exponer a páginas de internet que son inapropiadas para su edad en especial cuando no se ponen límites ni se tiene una vigilancia parental adecuada.
Estudios realizados por (Henríquez, 2015), determinan que los padres han admitido que los aparatos tecnológicos son convenientes, por cuanto aseguran “el silencio” de los niños, distrae la mente por largos periodos de tiempo, desarrollando habilidades destrezas cognitivas de manera positiva o negativa, pero que a su vez pueden generar consecuencias en su desarrollo integral. Igualmente, algunos de los niños necesitan que se les ayude a concentrarse para tener una atención plena, ponerle el dispositivo para distraerle mientras come o se le viste va a entorpecer el desarrollo de su capacidad de concentración. Paradójicamente algunos padres que usan las tablets para distraer a sus hijos se sorprenden de que su hijo no se concentre en la pizarra o la profesora.
Por otra parte, su cerebro necesita ratos de espera y aburrimiento para desarrollar habilidades como la creatividad o la capacidad para tolerar la frustración. Ofrecer al hijo el dispositivo cada vez que tiene que esperar cinco minutos en el médico o cuando tiene que hacer un viaje en movilidad, no le ayudará a desarrollar estas habilidades. Si tiene que esperar, es importante que aprenda a entretenerse solo, lo cual resultará muy útil a lo largo de su vida, donde la familia y entorno educativo deben trabajar alineados, para inculcar hábitos saludables en relación con la tecnología audiovisual, Internet y los videojuegos.
Para cambiar esta realidad se recomienda a los padres de familia que antes de los dos años cero pantalla, y de los dos a los cinco años menos de una hora al día, la idea es dar a los niños alternativas excelentes, conectar con ellos, cuando manifiesta que mientras más temprano se inician los niños en el uso de tecnologías digitales, menos se desarrollan habilidades sociales tales como la capacidad mental, lectura de claves no verbales, adecuar con rapidez la conducta al contexto, empatía, atención espacial, recoger velozmente datos del contexto, disminución de valores como dar las gracias, pedir permiso y decir por favor.
De igual manera según la neurociencia proporciona datos acerca del impacto físico que está originando en los niños el uso prolongado o mayor tiempo de exposición a dispositivos tecnológicos, las evidencias indican que esta exposición está relacionada con mayores índices de miopía, déficit de atención, obesidad y depresión infantil. Estos mismos datos indican que la exposición prolongada a estos dispositivos podría afectar la maduración de distintas estructuras y funciones del cerebro en desarrollo, algunos de los problemas presentados por el abuso de la tecnología Déficit de atención en las clases Hiperactividad y disminución en su capacidad de retención, desencadenar problemas de aprendizaje, falta de desarrollo de la musculatura, falla en la motricidad fina, no desarrollo de la función cognitiva hasta la sequedad ocular dañando su vista.
Varios profesionales recomiendan asignar horas a cada actividad, de esta manera se reducirá los efectos físicos, psicológicos y cognitivos que presenten los niños, y también es importante que los adultos supervisen el uso de las nuevas tecnologías y que se utilicen programas o aplicaciones de buena calidad, en un lapso de 1 hora a 2 máximo al día, ya que deben crear espacios de concentración en sus quehaceres educativos, tareas, estudio y a su vez brindarles el tiempo de interactuar con las personas del entorno y sus padres, creando hábitos saludables en los niños, los mismos que se verán reflejados en el desempeño académico mejorando su concentración, participación en las actividades académicas y otras.


