miércoles, julio 29, 2026
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Beatles vs. Rolling Stones: una grieta que nunca existió pero que sigue abierta

Mitos y verdades de una rivalidad que nunca los llegó a separar, en un repaso de 60 años de historia compartida. Sus orígenes, el día que se conocieron, quién logró más números 1, sus familias y la conexión argentina.

Probablemente no exista en la historia de la música contemporánea una rivalidad más intensa, extendida y duradera que la que Los Beatles y Los Rolling Stones mantienen desde mediados de los años ’60, cuando ambas bandas británicas parecían destinadas a cambiar el mundo. 

Poco parece importar que ya hayan pasado más de 50 años desde la separación del cuarteto formado en Liverpool en 1960, en tanto el mito en torno a su corta historia, apoyado por el empeño de Paul McCartney y Ringo Starr por mantener encendido el recuerdo a través de la activa presencia de ambos en la escena musical, convierte el legado beatle en materia viva.

Y qué decir de la banda liderada por el binomio formado por Mick Jagger y Keith Richards, que hasta este pasado martes 24 de agosto, en el que la muerte de su baterista Charlie Watts puso signos de interrogación en torno a su futuro, parecía tener pactada con algún mandamás del más allá una existencia eterna sobre los escenarios que comenzaron a transitar casi seis décadas atrás.

Entonces, aquella grieta entre Los Beatles y Los Rolling Stones fogoneada en sus inicios por sus propios managers, animada por sus protagonistas principales, alentada cada tanto por agentes comerciales, amplificada con entusiasmo desde la prensa y, claro está, transformada en una causa por sus fans, perpetuó su vigencia a prueba del inexorable paso del tiempo que, según parece, no todo lo cura.

A tal punto que, apenas un año atrás, fueron los mismísimos McCartney y Jagger quienes, a pesar de sus ya veteranos 78 y 77 respectivos años, avivaron una vez más el enfrentamiento, a través de una discusión pública acerca de cuál de las dos bandas fue mejor.

El encargado de tirar la primera piedra fue el beatle, quien ante la afirmación del conductor radial Howard Stern de que para él su banda había sido superior a los Stones, muy suelto de cuerpo afirmó: «Yo amo a los Stones, pero coincido contigo: Los Beatles eran mejores«. ¿Era necesario, Paul?

Del otro lado, el viejo Mick recogió el guante y eligió una entrevista que ofreció a -¡oh, casualidad!- Apple Music para responder. “La gran diferencia, y no es menor, es que los Rolling Stones somos una gran banda de concierto (…) Esa es la verdadera gran diferencia entre estas dos bandas. Una es increíblemente afortunada de seguir tocando en estadios, y la otra no existe», sentenció.

Pero, qué mejor que repasar y explorar en la historia compartida por ambas agrupaciones -o por una agrupación y el mito de la otra- para tratar de determinar qué tanto de cierto hay en la contienda más antigua del pop/rock y sus alrededores. Si es que eso es posible.

Ni tan pops, ni tan rocks

Existe, por deformación de la historia, prejuicio o vaya uno a saber por qué, una tendencia a asociar Los Beatles a un origen en el que la vida era, si no una fiesta, un lugar de un amable pasar en el que no se podía ser otra cosa que bueno, mientras que a Los Rolling Stones se les atribuye la chapa de chicos malos, criados en un clima hostil e intervenido por las carencias.

Sin embargo, al cabo de tanto tiempo quedó más que demostrado que la cosa no era para nada así. Algo de eso puso en negro sobre blanco un tal Sean O’Mahony, que en 1963 tomó a su cargo la publicación de The Beatles Monthly Book, la primera revista para fans del grupo, que cerró su primera etapa en 1969, para revivir entre 1976 y 2003, cuando dejó de salir para siempre.

Fuente: Clarín