¿ Y la planta de tratamiento?… bien, gracias

Es historia vieja o una vieja historia, mucho se ha dicho, mucho se ha escrito al respecto pero que lamentablemente poco se ha hecho en concreto para consolidar un proyecto con base en una necesidad urgente de la población. Si miramos la historia reciente, desde que Mario Cossio fue elegido como Prefecto estamos hablando de la planta de tratamiento de aguas residuales, por decir algo y no mirar más atrás, durante la gestión de Lino Condori parecía que se avanzaba a paso firme ya que se comenzó a discutir sobre el lugar de su emplazamiento, la unidad creada para tal efecto (UTEPTAR) mostraba resultados hasta que sin mucha explicación fue borrada del mapa. En la administración de Adrián Oliva se tomó el emprendimiento con nuevo y esperanzador brío, el gobernador y otro más viajaron a Europa, recorrieron varios países, conocieron de cerca plantas similares, vieron los números que demandaría y… hasta ahí llegamos. En la gestión de Óscar Montes estamos casi en el mismo punto, la economía departamental no ayuda para semejante proyecto.

La realidad nos dice que cada vez se habla menos de la planta, que se le ha bajado el volumen al asunto, que hasta la dirigencia vecinal de los barrios y distritos de la ciudad de Tarija ya no reclama ni exigen, y si lo hace es «muy por aquí pasó», para cumplir. No hay autoridad que diga nada sobre el particular y la gente directamente afectada se calló, extrañamente, aunque el problema nos afecta a todos y no sólo a algunos, es un problema de salud pública ya que exponemos a la población de la ciudad pero también de comunidades y localidades que se encuentran en el área de influencia, es decir, el valle central. No podemos olvidar que el rebalse de las lagunas de oxidación, colmatadas y rebasadas en su capacidad hace años, va al río Guadalquivir, aguas negras sin ningún tratamiento con las que se riegan cultivos de productos con los que nos alimentamos, ¿Ud. cree que alguien se ocupa de ver si son aguas limpias o libres de contaminación las que se usan para tal efecto?…nadie lo hace, es decir, de alguna manera nos estamos comiendo nuestros desechos en el sentido más literal de la palabra. Pero la historia no acaba ahí, pues las lagunas se han convertido en un peligroso foco de infección de enfermedades que pueden ser transmitidas de diversas formas, sin dejar de lado que son un gran criadero de zancudos que invaden la ciudad con el riesgo consiguiente, más todavía en época de calor.

Entonces, ¿por qué ya nadie habla de la planta de tratamiento de agua residuales?, ¿de verdad y a propósito se ha guardado este tema en el último cajón del armario? ¿por qué nadie da una explicación en qué quedaron estudios a diseño final, gestiones con comunarios, viajes al extranjero, reuniones con empresas, etc?… ¿ de verdad ya dejó de ser una prioridad?, como siempre hay más preguntas que respuestas… muchas más.




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