Terrible descuido

Uno de los descuidos más grandes y lamentables sin duda consiste en no haber inculcado a generaciones enteras ese sentimiento de protección de nuestro medio ambiente, no hacer educado a la población a cuidar “su casa”, la única que tiene, a comprender que no se puede vivir “desportillando” nuestro hábitat porque es un atentado contra nosotros mismos. Las autoridades de turno en una frenética carrera por ganar “puntos políticos” creen que construir selvas de cemento consolidara su liderazgo pero no analizan a costa de que, correr detrás del éxito electoral olvidando que en su paso caen arboles, bosques y ecosistemas enteros que conviven con nosotros y que no serán restituidos.

Contribuimos con distintas actitudes a impulsar el consumismo vigente en la sociedad, nos hemos convertido en depredadores por excelencia de los mercados pero también de la naturaleza, generamos miles de toneladas de basura por día, la dejamos por doquier, en cualquier momento. Usamos el planeta como un gran basurero. Nuestro mal comportamiento ambiental es un tema de debate que abordaremos en su momento con mayor amplitud. Preocupa sobre todo la responsabilidad de nuestras autoridades sobre el destino que se les da a nuestros desechos, existen sociedades que están aprendiendo que esto no puede continuar y se han ido educando para cambiar de rumbo.

Restarle importancia a quienes hablan de cuidar el medio ambiente creyendolos“yatiris” que se pierden mirando las estrellas es mostrar simplemente un extravíoabsoluto del sentido de la realidad y el ritmo acelerado de degradación que sufre el planeta. El subestimar las consecuencias de la falta de control de nuestras acciones sobre el entorno es no entender nuestra responsabilidad como habitantes de este mundo. Los cambios climatológicos, los fenómenos naturales que se convierten en desastres, los glaciares que se deshielan, los ríos que se secan, las temperaturas extremas hacia arriba o hacia abajo, las extrañas y nuevas enfermedades, la proliferación de otras no tan nuevas pero igual de peligrosas, son una evidencia de que nuestra presencia no pasa desapercibida peor aun cuando no demostramos el mas mínimo respeto por la naturaleza y el universo, cuando nos creemos sus dueños y tan solo somos sus eventuales pero nocivos inquilinos.