Los perros de morro chato tienen comportamientos más infantiles, y el motivo está en su evolución

La relación entre los humanos y los perros es, probablemente, más antigua y profunda que cualquier otra con otros miembros del reino animal. Durante milenios, los perros han sido nuestros fieles compañeros, adaptándose a nuestras necesidades y, en ciertos casos, incluso influyendo en nuestra evolución.

Desde que, hace decenas de milenios, los primeros lobos comenzaran a acercarse a las poblaciones humanas, hemos compartido una relación marcada por la cooperación, la protección mutua y la compañía inquebrantable. A lo largo de los siglos, los seres humanos hemos influido en la selección de rasgos específicos en los perros, que han dado lugar a la diversidad de razas que conocemos hoy.

La neotenia en los perros de hocico chato

La neotenia es un término científico que proviene de la biología evolutiva, que hace referencia al retraso en el desarrollo somático. Cuando se produce, los descendientes evolutivos conservan los rasgos infantiles durante más tiempo, y al alcanzar la edad sexual, mantienen características propias de las crías de sus ancestros, que se mantienen en la etapa adulta.

La neotenia se ha convertido en un concepto fundamental para entender por qué ciertas razas de perros de hocico chato, denominadas braquicéfalas, como el bulldog inglés y el francés, o el carlino, presentan comportamientos más infantiles. Estas son las conclusiones a las que ha llegado un grupo de investigación liderado por Dorottya Júlia Ujfalussy, de la Universidad ELTE Eötvös Loránd, en Hungría.

Y es que la neotenia no solo se relaciona con la apariencia física, como el hocico chato y la cabeza redondeada de los perros braquicéfalos, también influye en su comportamiento. Es habitual que determinados rasgos físicos estén ligados a ciertos comportamientos, y estas razas de perro tienden a exhibir características de personalidad que recuerdan a los cachorros, como la curiosidad, la sociabilidad y la dependencia de la interacción humana. Estos rasgos convierten a los perros de morro chato en mascotas especialmente encantadoras y capaces de ganarse el cariño de sus dueños.

Estos rasgos se desarrollan como consecuencia de la interacción entre la selección artificial y la evolución natural a lo largo de la historia de la domesticación canina. A medida que los humanos criaban y seleccionaban a sus compañeros caninos por características, como la docilidad y la amistosidad, inadvertidamente fomentaron rasgos que nos resultan irresistibles de los “cachorros”.

Adultos que parecen cachorros: el kindchenschema

El concepto kindchenschema o ‘esquema del bebé’ se refiere a una serie de rasgos físicos y comportamentales que provocan una respuesta emocional positiva en los seres humanos, similar a la que sentimos ante un bebé humano. Rasgos como cabeza grande y redondeada, ojos grandes y expresivos, nariz pequeña y cuerpo pequeño y compacto, y en cuanto al comportamiento, muy dependientes, baja capacidad resolutiva y alta tendencia a solicitar ayuda ante un problema. Características todas ellas que presentan los perros braquicéfalos, que desencadenan en nosotros un fuerte instinto de cuidado y atención hacia ellos.

En situaciones de resolución de problemas, tal y como muestra el estudio recientemente publicado en la revista Scientific Reports, los perros de morro chato tienden a orientarse más hacia los humanos. Esto se interpreta como una búsqueda de ayuda o una señal de dependencia. En otras palabras, estos perros han desarrollado la capacidad de comunicarse de manera efectiva con los humanos, activando nuestro instinto de cuidado y atención. Esta orientación hacia los humanos puede ser una ventaja en cuanto a la supervivencia y reproducción, ya que los perros que ganan el apoyo de los humanos tienen más posibilidades de recibir cuidados y protección.

Carlino
Carlino — GCShutter / iStock

El morro chato como factor de riesgo para la salud del perro

Aunque la neotenia y la orientación hacia los humanos pueden brindar ventajas en cuanto a cuidado y protección, existe un lado oscuro en la historia de las razas braquicéfalas. A pesar de su aspecto adorable y su comportamiento infantil, estos perros enfrentan graves riesgos para su salud debido a sus características físicas.

Uno de los problemas más comunes asociados con las razas de morro chato es el síndrome braquicefálico, que consiste en una serie de problemas respiratorios provocados por la forma achatada del cráneo y la estructura de la cabeza de estos perros. Los conductos nasales estrechos y las vías respiratorias restringidas les dificulta la respiración, y puede desembocar en problemas graves como el síndrome respiratorio obstructivo braquicefálico.

Además de los problemas respiratorios, los perros de morro chato también son propensos a trastornos oculares, malformaciones espinales, trastornos neurológicos y dificultades para regular la temperatura corporal. Estos problemas pueden reducir significativamente su calidad de vida y requerir intervenciones médicas costosas.

Tal y como concluye el artículo científico, el mismo carácter neoténico de estas razas puede ser uno de los motivos por los que los propietarios de perros braquicéfalos tienden a ignorar o minimizar los problemas de salud y bienestar de sus mascotas. En un artículo publicado por Michael B. Beverland y colaboradores en 2008, se detectó que a algunos propietarios incluso les atrae el mal estado de salud y la indefensión y vulnerabilidad relacionadas, porque se sienten más necesitados. Y aunque esta motivación es marginal y dista mucho de ser la norma, parece que, como en otros casos, a los humanos nos resulta muy difícil anular cognitivamente las fuertes predisposiciones instintivas provocadas por el kindchenschema, y seguimos eligiendo razas braquicéfalas, sin tener en cuenta la salud y el bienestar animal.

Referencias:

  • Beverland, M. B. et al. 2008. Exploring the dark side of pet ownership: Status- and control-based pet consumption. Journal of Business Research, 61(5), 490-496. DOI: 10.1016/j.jbusres.2006.08.009
  • Doebel, S. et al. 2022. Kindchenschema and cuteness elicit interest in caring for and playing with young children, but less so when children are masked. Scientific Reports, 12(1), 11903. DOI: 10.1038/s41598-022-15922-z
  • Dupré, G. et al. 2016. Brachycephalic Syndrome. Veterinary Clinics: Small Animal Practice, 46(4), 691-707. DOI: 10.1016/j.cvsm.2016.02.002
  • Iordansky, N. 2005. Paedomorphosis, neoteny, and evolution. Zoologicheskiĭ zhurnal, 84, 1176-1187.
  • Ujfalussy, D. J. et al. 2023. The difference between two brachycephalic and one mesocephalic dog breeds’ problem-solving performance suggests evidence for paedomorphism in behaviour. Scientific Reports, 13(1), 14284. DOI: 10.1038/s41598-023-41229-8