La primavera y día del médico

Por Julio E.Pizarro Hoffman.
En homenaje y recordación de la CITUA del Tahuantinsuyo, declarase el 21 de septiembre de cada año “Fiesta Nacional del Médico y Día boliviano de la Salud.” (El Decreto Supremo N° 08209, gobierno del presidente Luis Adolfo Siles Salinas,)
El día del MEDICO, también es historia, de las ideas y de los hechos fndamentales, como el escubrimiento de las grandes substancias quimicas que contribuyeron a sanar y aummentar la vida de la humanidaad Pero también es una historia de homenajear a quienes a su paso por la estrecha senda de la vida dejaron por siempre la esencia del espíritu de la enseñanza de Hipocrates. Sin la participación de los médicos en el estudio de las epidemias o de las enfermedades que causan a grandes masas de la humanidad, la poliomielitis, el PAP o la tuberculosis, el mal de Chagas u otras, o el contagio de que son objeto, se podría demostrar cuán importante fue la semilla dejada y que si esta hubiere germinado fecundamente, otra seria la historia de los sufrimientos de la humanidad. En la historia de la medicina, como lo es la del arte o de la filosofía, es por lo tanto la del médico o la del filósofo o del artista, que todo está dominado por un ritmo eterno e inmutable y que nacieron junto a la primera expresión de sufrimiento, con el primer deseo de aliviarlo. Los médicos que transitaron largamente por el pueblo de Tarija sirvieron con mucha, fe, dedicación y abnegación quienes en su momento se sirvieron del conocimiento médico o del noble y generoso hombre que habitaba estos lares y sobre todo con el gran don del chapaco.
Para inmortalizar a quienes pasaron sirviendo con hombría de médico en las candentes arenas del chaco, o la mas de las veces por las lúgubres paredes del antiguo hospital, o los que prestaron sus conocimientos en los diversos ámbitos de la sociedad, pues las personalidades medicas tarijeñas se destacaron en los foros internacionales, figurando en la firma de fundación de la OPS, como delegado boliviano. Otros en la gran ciudad de Buenos Aires, existido salas de los conocidos hospitales que llevan su nombre o ejerciendo alguna vez como directores o contribuyendo con algún descubrimiento científico. Se erigió un monumento en pleno corazón de la ex Unidad Sanitaria, allá en la calle Potosí, único en su género como para preservar la memoria.
En el arte medico es donde se revelo una de los más curiosos sonidos, utilizado como medio de diagnóstico, escuchar una repetición del sonido, y este es el ECO. Este fenómeno maravillo al hombre desde siempre, los antiguos Escoceses, lo consideraban un espíritu burlón que repetía los sonidos o las voces para molestar a los mortales. Existen dedicaciones hechas en la música, en la pintura o en la literatura, como el título de esta nota. Cuenta pues la mitología que un buen día el poderoso Júpiter, cansado por los celos de su mujer Juno, intento un ardid, para castigarla por sus excesos pues contrato a una ninfa llamada ECO, quien era reconocida y famosa por su capacidad en el arte de la conversación. Entretenida Juno, por la amena charla que le brinda, esta dejo de espiar y vigilar a su marido, pero tiempo después descubrió la artimaña. Eco fue condenada a un uso limitado de la palabra, a partir de ese momento la bella ninfa solo se le permitiría repetir las frases pronunciadas por otros. Muda y desdichada vago largamente por las praderas. Un hecho la alejo en forma temporal de sus triste destino, conoció a Narciso y se enamoró de él. Un día éste se distancio de sus compañeros en el bosque y para hallarlos gritó, “hay alguien aquí “y desde los arbustos recibió como respuesta su misma pregunta .Era la voz de Eco que lo admiraba desde la oscuridad. Intento hablar, pero no logro articular palabra. Con vergüenza se escondió en el follaje recordando su fatal destino. Su tribulación fue aumentando con el tiempo. El cuerpo de Eco se fue deteriorando, su piel se arruga y sus huesos tomaban el aspecto de piedras, transformándose en una roca. Ya sin apariencia humana, solo su voz se repite inexorablemente lo que le dicen, quedando como única huella de sus existencia. Recordar este día para el medico es darle el sitial que le corresponde con la estación mas lozana del tiempo la primavera. Este es el día más largo, donde el poder de las sombras tiene el reinado más corto. La luz vence a las tinieblas, la naturaleza despierta y las plantas se cargan de energías ocultas y poderes sobrenaturales.
También es motivo de profunda reflexión junto a la historia de las ideas y de los hechos que marcan el ritmo del tiempo como los trasplantes de órganos, de la ingeniería genética o la fecundación in vitro, la telemedicina etc.
Las epidemias invaden la vida rutinaria de las poblaciones indefensas, sabiendo que podrían salir o no de este desencuentro bilógico y ambiental que originado entre los mismos seres vivos, deben ser capaces de vencer a estas temibles epidemias. Así como el sol cuando amanece disipa los miedos incubados en la oscuridad de la noche, así mismo la luz debe resplandecer y disipar la ignorancia en cada metro de tierra donde se encuentre un hombre-medico, el hombre hecho espiritualmente Hipócrates.