Desorden y falta de planificación en la zona sur de la ciudad

La ciudad fue creciendo como un pulpo hacia donde pudo y lo sigue haciendo. Se fue extendiendo en intrincadas ramificaciones, muchas de ellas, dignas de estudio. Hacia el sur de Tarija, la población fue aumentando a paso rápido, demasiado, ahí se encuentra San Geronimo y San Luis entre otros barrios, una zona siempre caracterizada por un verde único, árboles robustos, molles y sauces que se ubican a los costados de la Avenida San Luis, única vía de vinculación con el resto de la urbe, la otra por el Matadero se encuentra en muy mal estado y da prácticamente a la salida de Tarija.

Por aquí se ubican varias reparticiones militares, los cuarteles para ser más claros, sucede que de aquí partían los soldados a las candentes arenas del chaco en la guerra con el Paraguay el siglo pasado. Y como es de esperar, reciben a centenas de muchachos que prestan el servicio militar y otros tantos, el pre militar, estudiantes de colegio que durante los fines de semana reciben esta clase de instrucción. Hasta ahí todo bien. Lo complicado de esta historia es que en diversas etapas del año se da la admisión y los licenciamientos, lo que obliga a los padres de familia y los jóvenes incluso a dormir afuera de cada establecimiento,a la intemperie. Con ellos se instalan vendedores de rosas, tarjetas, peluches, etc, además de carritos de comidas y alimentos para tantos que en algún momento sienten hambre. La situación se hace tensa cuando se generan embotellamientos impenetrables, decenas de vehículos que van y que vienen ocasionan un caos de grandes proporciones. La ausencia de quien ordene el tráfico es notoria porque cada quien hace lo que quiere trancando más aún la vía. No solo están los que ya se encuentran de ida o venida sino que también se debe tomar en cuenta a los que quieren colarse desde las calles aledañas, los que quieren dar vuelta, los que intentan rebasar en doble fila, los que no quieren darle espacio al que intentó adelantarse, en fin, estar en medio de esa maraña no tiene nombre. Para colmo, sucede hasta en días hábiles, días de semana y en horarios pico en los que el conflicto se hace más difícil todavía… ahora Ud. considere que es la única vía como ya dijimos y en pocos minutos son cientos de motorizados que se acumulan de un lado y del otro. Ni siquiera se usa el sentido común para elegir días y horarios, menos todavía para coordinar con Tránsito, que debería tener varios efectivos organizando mejor semejante desorden.

Lo evidente es que ya es tiempo de que la alcaldía ponga sus ojos en este distrito que adolece de muchas otras carencias aunque por lo menos, problemas sencillos como los explicados podrían comenzar a ser solucionados.