sábado, julio 2, 2022
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Abanico multicolor

Si bien el desorden es una característica de nuestras ciudades, no significa que nos vanagloriemos ni hagamos apología de ese defecto. En el caso de Tarija, más allá de lo pintoresca que es por su estilo colonial y los regalos de la naturaleza, en la medida que ha ido creciendo también ha ido proliferando el que cada uno haga lo que quiera donde y cuando quiera. Peligroso síntoma que se traduce también en políticas erróneas de sus autoridades que cada día se percibe con mayor énfasis.

Los carteles publicitarios que están esparcidos por doquier ya no solo ocupan el centro de la urbe, como era hace unos años, están en casi todas aunque existen arterias de mayor movimiento comercial que lucen multicolores. Se sabe que el municipio ha estado tratando de regular el uso de carteles, sobretodo aquellos que sobresalen y ocupan un espacio no autorizado por la comuna, existe reglamentación sobre el tema pero hacerla cumplir parece más que complicado. Lo sugestivo es que no podemos solo mirar las estructuras que van de manera transversal a la calle sino también los cientos de otros anuncios que van pegados a las paredes, a lo largo de las puertas o apoyados en las aceras, parecería que eso es legal y está permitido pero no es así. Hay calles en las que se combinan carteles improvisados de fotocopiadoras, abogados, notarias, farmacias, etc, la gama es amplia, muy diversa y casi pasa desapercibida para nuestros acostumbrados ojos.

Pensamos que es parte de nuestra cultura y forma de ser pero no podemos resignarnos a que el desorden sea parte constante de nuestras vidas. Para eso debe imponerse el principio de autoridad pero primero tiene que haber autoridad que lo imponga.

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